Recetas Sin Gluten
Para celiacos y curiosos. Cocina sin gluten que no echa en falta el trigo.
Pollo crujiente de airfryer sin aceite
El pollo crujiente de airfryer es la versión doméstica del fried chicken americano, conseguida sin litros de aceite. Los muslos se rebozan con maicena, pimentón ahumado, ajo en polvo y cayena, y la freidora de aire hace el resto: piel crujiente que chasquea al mordisco, carne jugosa por dentro, en treinta y cinco minutos. Mucho menos grasa que la versión frita y el mismo placer.
Mole negro oaxaqueño
El mole negro oaxaqueño es el más oscuro y complejo de los siete moles de Oaxaca. Integra chiles mulato, pasilla y chihuacle, junto a especias, frutos secos y chocolate negro en una salsa única en el mundo.
Lentejas estofadas con chorizo
Pocas recetas generan tanta felicidad como un plato de lentejas bien hechas. El secreto está en el sofrito bien pochado, el chorizo de calidad y no olvidarse de añadir las lentejas sin remojar previo si son de la variedad pardina.
Cordero al chilindrón aragonés
El chilindrón es una salsa de pimiento rojo y tomate que en Aragón se aplica a las carnes más nobles. El cordero lechal se deshace en la boca con esta preparación que es patrimonio culinario de la región.
Pollo al ajillo con vino blanco
El pollo al ajillo es un clásico de la cocina española de toda la vida: trozos de pollo dorados en aceite de oliva con muchos ajos sin pelar, laurel y vino blanco. Los ajos se ablandan con la cocción y se pueden comer enteros; el vino forma una salsa oscura y concentrada que pide pan para mojar. Sencillo, contundente y muy difícil de mejorar.
Rabo de toro estofado al vino tinto
El rabo de toro es el guiso estrella de la cocina cordobesa, especialmente vinculado a las ferias taurinas. La carne se estofada durante tres horas largas con una botella de vino tinto, cebolla, zanahoria, ajo y especias hasta que los trozos se despegan del hueso y la salsa queda densa y brillante. Es uno de esos platos que mejoran al día siguiente.
Caldo gallego con grelos
El caldo gallego con grelos es el puchero del invierno atlántico: alubias blancas remojadas, lacón ahumado y tocino que cuecen horas hasta que el caldo se vuelve denso y sedoso, y los grelos — la verdura amarga y verde de Galicia — se añaden al final para que mantengan la mordida. Un plato sin pretensiones que alimenta de verdad y que mejora recalentado al día siguiente.
Cocido madrileño completo
El cocido madrileño se sirve en tres vuelcos: primero la sopa con fideos, después los garbanzos con verduras, y finalmente las carnes. Un ritual gastronómico que requiere tiempo pero recompensa con creces.
Wok de ternera con verduras al estilo chino
El wok de ternera con verduras al estilo chino se cocina a fuego máximo en menos de diez minutos: tiras finas de ternera salteadas con brócoli, zanahoria, pimiento y cebolla, ligadas con salsa de ostras, soja y vino de arroz Shaoxing, y terminadas con unas gotas de aceite de sésamo. La clave es no amontonar el wok y mantener el fuego muy alto para conseguir el wok hei, ese aroma ahumado propio de la cocina china.
Ensaladilla rusa española
La ensaladilla rusa es la tapa más omnipresente de los bares españoles, aunque su nombre lleve al país eslavo. La versión española lleva patata y zanahoria cocidas, guisantes, huevo duro, atún en aceite y abundante mayonesa casera. Se sirve fría, decorada con aceitunas y tiras de pimiento, y es inseparable de la barra de cualquier bar de verano.
Pasta carbonara clásica romana
La carbonara es uno de los platos más malinterpretados de la cocina italiana. La versión original de Roma no lleva nata: la cremosidad viene del huevo y el queso emulsionados con el almidón del agua de cocción.
Recetas Sin Gluten: guía de cocina
La cocina sin gluten ha evolucionado enormemente: ya no se trata de sustituir el trigo por alternativas mediocres, sino de aprovechar harinas como la de arroz, almendra, garbanzo o maíz para crear platos con carácter propio. Para celiacos, intolerantes y curiosos que quieren explorar nuevas texturas.