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🎮 Los mejores juegos de Plataformas de 2025-2026

Lo que la gente realmente está jugando — plataformas, notas y opinión sin filtros

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Aquí no hay notas de la prensa especializada ni listas de requisitos mínimos de sistema. Lo que hay son los juegos que la gente realmente está jugando, de los que se habla en el chat, y los que merece la pena conocer aunque no seas un gamer de toda la vida. Algunos son de 2024, otros de 2025, un par de lanzamientos de 2026. Todos merecen tu tiempo.

🎮 Todos 💥 Acción 15 🗡️ RPG 30 🌍 Aventura 18 🗺️ Mundo Abierto 5 🔫 Shooter 12 ⚽ Deportes 8 ♟️ Estrategia 6 🍄 Plataformas 7 🎛️ Simulación 8 🥊 Lucha 4 👻 Terror 8 🎨 Indie 20 🪂 Battle Royale 3 🛡️ MOBA 2
7 juegos · Plataformas

🔥 Mejores juegos de Plataformas

Super Mario Odyssey #1 9.6
Super Mario Odyssey
Plataformas · 2017
**Super Mario Odyssey: cuando el plataformeo se vuelve un viaje de locura poética** Hay un momento en *Super Mario Odyssey* que lo resume todo. No es la pelea contra Bowser, ni el salto final a la luna, ni siquiera el primer encuentro con Cappy, ese sombrero parlante que se convierte en tu mejor aliado. Es cuando Mario aterriza en el Reino de la Arena, un desierto infinito donde las dunas esconden ciudades enteras bajo la superficie, y de pronto te das cuenta de que Nintendo ha dejado de jugar con las reglas. Aquí no hay tuberías verdes ni castillos de princesa: hay un barco pirata varado en medio de la nada, un oasis que se mueve como un ser vivo y un jefe que es, literalmente, un montón de arena con sombrero de vaquero. Y lo mejor es que todo tiene sentido. O al menos, el sentido que le da un juego que ha decidido que el mundo es un parque de atracciones y la física, una sugerencia. Lanzado en 2017 para Nintendo Switch, *Odyssey* es la culminación de más de tres décadas de plataformeo en 3D, pero también su reinvención más radical. No es un juego que se limite a perfeccionar la fórmula de *Super Mario 64* o *Sunshine*; es un título que la desmonta, la remezcla y la lanza al vacío con una sonrisa. La mecánica central —lanzar la gorra de Cappy para poseer objetos, animales y hasta enemigos— no es solo un truco ingenioso: es una declaración de intenciones. Nintendo te está diciendo: "Olvídate de lo que sabías. Aquí hasta un T-Rex puede ser tu montura, y un taxi neoyorquino, tu escalera". Lo que hace grande a *Odyssey* no es solo su creatividad desbordada, sino cómo la dosifica. Cada reino que visitas es un microcosmos con su propia lógica, su estética y su banda sonora, pero todos comparten esa cualidad de *juguete roto* que define al mejor Mario. El Reino de los Lagos parece sacado de un cuento infantil, con sus casas flotantes y sus peces que cantan; el Reino Metro, en cambio, es un homenaje descarado a *Donkey Kong* (sí, ese *Donkey Kong* de 1981), con sus vigas de acero, sus barriles y un Mario de los 80 pixelado que aparece como un fantasma del pasado. Y luego está el Reino Lunar, un lugar tan surrealista que parece diseñado por un niño que acaba de descubrir el espacio: hay cráteres que son portales, rocas que flotan como globos y un Bowser vestido de novio que, por alguna razón, te parece hasta tierno. Pero el verdadero genio del juego está en cómo te hace sentir inteligente sin que te des cuenta. La posesión de enemigos no es solo un truco para resolver puzzles; es una herramienta que te invita a experimentar. ¿Qué pasa si lanzas a Cappy contra un topo? Que cavas más rápido. ¿Y si lo lanzas contra un pájaro? Que vuelas. ¿Y si lo lanzas contra un humanoide? Que te conviertes en él, con sus movimientos y sus habilidades. Nintendo no te da un tutorial de esto; te suelta en un reino y te deja descubrirlo por tu cuenta. Y cuando lo haces, la sensación de "¡Ah, claro!" es tan satisfactoria que te dan ganas de volver a empezar solo para probar cosas nuevas. Eso sí, *Odyssey* no es perfecto. Hay momentos en los que la obsesión por esconder lunas (el equivalente a las estrellas de *Mario 64*) roza lo absurdo. En algunos reinos, la búsqueda de estos objetos se siente más como un trabajo que como una aventura, especialmente cuando tienes que repetir mecánicas una y otra vez solo para desbloquear el siguiente nivel. También hay un par
Switch
Portal 2 #2 9.6
Portal 2
Plataformas · 2011
**Portal 2: el juego que te hace sentir un genio (y te ríe las gracias)** GLaDOS te espera al otro lado del portal, con su voz de hielo y su colección de frases que oscilan entre lo siniestro y lo hilarante. No es un villano cualquiera: es una inteligencia artificial con complejo de diva, obsesionada con torturarte con puzles que, en el fondo, sabes que puedes resolver. Y ahí está la magia de *Portal 2*. No es solo un juego de ingenio; es una experiencia que te hace creer que tu cerebro funciona mejor de lo que realmente lo hace. Pocos títulos logran esa mezcla de frustración controlada y euforia instantánea cuando, después de media hora mirando una pared, descubres que la solución era tan obvia que duele. El cooperativo es otro nivel. Dos robots —Atlas y P-Body— moviéndose en sincronía perfecta (o no) para resolver puzles que exigen comunicación, coordinación y, sobre todo, paciencia. No hay voz, solo gestos y señales, pero es increíble cómo el juego te obliga a entender a tu compañero sin decir una palabra. Valve convirtió lo que podría ser un modo secundario en una de las experiencias multijugador más memorables de la década. Y lo hizo sin tutoriales interminables, sin diálogos forzados: solo con diseño inteligente y esa confianza en que los jugadores son más listos de lo que parecen. El humor negro de Valve es otro de sus sellos. No es el tipo de comedia que te hace reír a carcajadas, sino esa sonrisa incómoda que se te queda cuando GLaDOS te recuerda que "el peso de tu cuerpo aplastará tus huesos hasta convertirlos en polvo" mientras te lanza a una cámara de pruebas. O cuando Wheatley, ese núcleo de personalidad torpe y egocéntrico, suelta un "¡Soy un genio!" justo antes de activar un mecanismo que os va a matar a los dos. Es un humor que no perdona, pero que tampoco te deja odiar a los personajes. Al contrario: los hace entrañables. Técnicamente, *Portal 2* es impecable. Los portales no son un truco de cámara; son un espacio físico que dobla la realidad con una coherencia que pocos juegos han igualado. Los niveles están diseñados para que cada solución se sienta como un pequeño triunfo personal, incluso cuando la IA te está llamando "sujeto de prueba más decepcionante de la historia". Y el apartado sonoro —desde la banda sonora minimalista hasta los efectos de los portales— refuerza esa sensación de estar en un laboratorio abandonado, pero vivo, como si las paredes respiraran. No es un juego largo. Ni falta que hace. Su duración es la justa para que no te canses de su fórmula, pero suficiente para que cada puzle te deje con ganas de más. Eso sí: cuando lo terminas, ya sea en solitario o en cooperativo, te quedas con la sensación de que has hecho algo más que completar un juego. Has resuelto problemas que, en otro contexto, te habrían parecido imposibles. Y eso, al final, es lo que convierte a *Portal 2* en algo más que un título de culto: es una prueba de que los videojuegos pueden ser inteligentes sin ser pretenciosos, divertidos sin ser tontos, y desafiantes sin ser injustos. Si aún no lo has jugado, no es solo que te estés perdiendo uno de los mejores juegos de la historia. Es que te estás perdiendo la experiencia de sentirte, aunque sea por unas horas, como el tipo más listo de la habitación. Y eso, en un medio donde lo habitual es que te recuerden lo torpe que eres, no tiene precio.
PS3 Xbox 360 PC
Astro Bot #3 9.6
Astro Bot
Plataformas · 2024
Astro Bot: el plataformas que revolucionó la exclusividad de Sony. Con su lanzamiento, este juego demostró que la compañía japonesa todavía sabe crear mascotas emblemáticas. Recuerdo la primera vez que lo jugué: fue pura alegría, un torrente de ideas frescas y un sentido del humor que parecía diseñado para hacer reír a los fans de PlayStation. En un género donde la innovación es difícil de encontrar, Astro Bot logró destacarse con una propuesta que combinaba la exploración con la acción. Su mecánica de juego, basada en la utilización de un robot que puede cambiar de forma, resultó ser a la vez sencilla y profunda. Al principio, parecía un juego más de plataformas en 3D, pero rápidamente se convirtió en algo mucho más complejo y atractivo. Lo que realmente hizo especial a Astro Bot fue su capacidad para rendir homenaje a la historia de PlayStation sin sentirse limitado por ella. El juego está repleto de referencias y guiños a los juegos clásicos de la consola, desde los primeros títulos de plataformas hasta los juegos más recientes. Fue como un viaje a través de la memoria de Sony, con momentos que hicieron sonreír a cualquiera que hubiera crecido jugando en una PlayStation. Además de su contenido, Astro Bot también destacó por su presentación. Los gráficos, aunque no perfectos, estaban llenos de vida y color, creando un mundo que parecía diseñado para ser explorado. La banda sonora, por su parte, complementaba perfectamente la acción en pantalla, elevando la experiencia general del juego. En mi opinión, Astro Bot fue uno de los mejores juegos exclusivos de PlayStation en años. Su mezcla de acción, exploración y humor lo convirtió en una experiencia imprescindible para cualquier dueño de una PlayStation 4. Incluso ahora, años después de su lanzamiento, sigue siendo un juego que recomiendo a cualquiera que busque algo divertido y original para jugar.
PS5
Celeste #4 9.5
Celeste
Plataformas · 2018
Madeline no sube por placer. Cada salto en *Celeste* es un latido acelerado, un cálculo mental que se repite hasta la obsesión: ¿llegaré al otro lado? ¿O caeré, otra vez, en el abismo que separa el intento del fracaso? La montaña no perdona, pero tampoco engaña. Sus plataformas son obstáculos precisos, diseñados para que el jugador sienta el peso de cada error sin que la frustración lo ahogue. Aquí no hay atajos ni power-ups que lo resuelvan todo. Solo hay movimiento, caída y la decisión de volver a intentarlo. La ansiedad no se explica en *Celeste*; se vive. No es un tema abstracto que flota en diálogos o cinemáticas, sino la mecánica misma del juego. Los niveles exigen concentración absoluta, pero también paciencia. Hay momentos en los que avanzar parece imposible, como cuando Madeline se queda atrapada en una pantalla de pinchos móviles o debe cruzar un pasillo de rocas que caen como guillotinas. El jugador respira hondo, aprieta los botones con más fuerza de la necesaria y, al final, lo logra. O no. Y entonces vuelve a empezar. Esa repetición no es castigo; es terapia. *Celeste* no te dice que superes tus miedos. Te obliga a enfrentarlos, pixel a pixel, hasta que el cuerpo aprende que el fracaso no es el final, sino parte del camino. La banda sonora de Lena Raine es el otro gran acierto. No acompaña: abraza. Las notas de sintetizador y piano no suenan de fondo, sino dentro del pecho del jugador. En los momentos de mayor tensión, la música se acelera como un corazón a punto de reventar, pero nunca pierde su calidez. Es el equivalente sonoro a una mano en el hombro cuando todo parece derrumbarse. Y cuando Madeline alcanza la cima, la melodía no celebra el triunfo con fanfarrias, sino con una serenidad que sabe a alivio. Como si el juego susurrara: "Lo lograste, pero no era el punto". *Celeste* salió en 2018 para PC, Nintendo Switch, PlayStation 4 y Xbox One, pero su impacto va más allá de las plataformas. Es uno de esos juegos raros que trascienden su medio: no es solo un desafío técnico, sino una experiencia emocional que se queda contigo. No importa si lo terminas en dos horas o en veinte. Lo que importa es cómo te sientes al soltar el mando. ¿Más ligero? ¿Más consciente de que los obstáculos, en la vida real, también se superan paso a paso? El juego no da respuestas, pero te deja con la sensación de que, a veces, escalar es suficiente. Hay algo profundamente humano en su diseño. Los desarrolladores de *Maddy Makes Games* —un equipo pequeño, casi artesanal— entendieron que la dificultad no es un fin, sino un lenguaje. Cada salto imposible, cada pantalla que parece un rompecabezas sin solución, es una metáfora de esos momentos en los que la vida te exige más de lo que crees poder dar. Y sin embargo, *Celeste* nunca es cruel. Sus checkpoints son generosos, sus mecánicas claras, su mensaje esperanzador sin caer en el sentimentalismo barato. Es un juego que respeta al jugador, incluso cuando lo pone contra las cuerdas. No es casualidad que haya ganado premios y el cariño de la crítica. *Celeste* no reinventa la rueda, pero la pule hasta dejarla impecable. Su arte pixelado, inspirado en los clásicos de 8 y 16 bits, es limpio y expresivo, con una paleta de colores que transmite tanto la frialdad de la montaña como el calor de la determinación de Madeline. Los diálogos, aunque breves, son afilados y llenos de personalidad. Y los niveles ocultos, esos *strawberries* que desafían hasta al jugador más háb
PS4 Xbox One PC Switch
Ori and the Will of the Wisps #5 9.2
Ori and the Will of the Wisps
Plataformas · 2020
La secuela amplía el mundo, mejora el combate y mantiene la emoción a flor de piel. Moon Studios pulió todo lo que ya funcionaba.
Xbox Series PC Switch
Pizza Tower #6 9.0
Pizza Tower
Plataformas · 2023
Plataformas a toda velocidad con una estética de dibujo animado lunático. Homenaje a Wario Land elevado a la máxima potencia.
PC Switch
Ori and the Blind Forest #7 9.0
Ori and the Blind Forest
Plataformas · 2015
Un espíritu del bosque se lanza a salvar su hogar en un metroidvania que parece un cuento ilustrado. Belleza y dificultad a partes iguales.
Xbox Series PC Switch
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