🎮 Los mejores juegos de Indie de 2025-2026
Lo que la gente realmente está jugando — plataformas, notas y opinión sin filtros
Aquí no hay notas de la prensa especializada ni listas de requisitos mínimos de sistema. Lo que hay son los juegos que la gente realmente está jugando, de los que se habla en el chat, y los que merece la pena conocer aunque no seas un gamer de toda la vida. Algunos son de 2024, otros de 2025, un par de lanzamientos de 2026. Todos merecen tu tiempo.
🎮 Todos
💥 Acción 15
🗡️ RPG 30
🌍 Aventura 18
🗺️ Mundo Abierto 5
🔫 Shooter 12
⚽ Deportes 8
♟️ Estrategia 6
🍄 Plataformas 7
🎛️ Simulación 8
🥊 Lucha 4
👻 Terror 8
🎨 Indie 20
🪂 Battle Royale 3
🛡️ MOBA 2
20 juegos · Indie
🔥 Mejores juegos de Indie

Hades
Zagreo no pide permiso. Cada vez que la espada de Tánatos le atraviesa el pecho, el príncipe del Inframundo se levanta de nuevo en la cámara de Perséfone, con la misma rabia y la misma pregunta clavada en la garganta: ¿por qué no me dejas ir? *Hades* no es un juego sobre vencer al jefe final. Es un juego sobre entender que, a veces, la derrota es el único camino que te lleva a casa.
El inframundo de Supergiant Games no es un decorado estático. Es un laberinto vivo, un ecosistema de dioses, almas y traiciones que se reconfigura con cada intento. Las habitaciones se generan al azar, sí, pero los diálogos no. Cada muerte —y habrá cientos— desbloquea una nueva capa de la historia, un nuevo reproche de Hades, una nueva pulla de Megera o un consejo inesperado de Sísifo. El roguelike perfecto no es el que te premia por ser bueno, sino el que te castiga por ser impaciente. Y *Hades* lo hace con estilo.
El combate es puro instinto. No hay tiempo para teorías: esquivas, golpeas, lanzas tu ataque especial y rezas para que el escudo de Aquiles no te parta en dos. Las armas —el escudo de Zagreo, el arco de Artemisa, el guante de Hermes— no son simples herramientas, sino extensiones de tu frustración. Cada una tiene su ritmo, su cadencia, y dominarlas exige algo más que reflejos: exige que aceptes que vas a morir una y otra vez hasta que, de repente, ya no lo hagas. La progresión no está en los árboles de habilidades, sino en tu capacidad para leer el patrón de un enemigo, para anticipar el momento exacto en que el Minotauro carga o la Esfinge lanza su acertijo. *Hades* no te enseña a jugar; te enseña a sufrir con elegancia.
Pero lo que realmente engancha no es el desafío, sino el mundo. Los dioses olímpicos no son figuras distantes: son personajes con agendas, con celos, con deudas pendientes. Dioniso te ofrece vino y chismes; Afrodita te susurra halagos mientras te lanza maldiciones de amor; Zeus, con su voz de trueno, te promete poder a cambio de lealtad. Incluso los enemigos más anodinos —esos esqueletos que caen como moscas— tienen personalidad. Escucha sus diálogos mientras avanzas: algunos te insultan, otros te compadecen, otros simplemente susurran versos de Homero como si fueran letanías. El inframundo no es un lugar de castigo; es un escenario de teatro griego donde todos tienen algo que decir.
Y luego está la música. Darren Korb no compuso una banda sonora: creó un himno para los perdedores. Las guitarras eléctricas de *"God of the Dead"* resuenan como un grito de guerra, mientras que el bajo de *"In the Blood"* late al ritmo de tu corazón acelerado. Cada tema tiene su momento: la tensión de la batalla, la calma engañosa de las tiendas de Caronte, la melancolía de los diálogos con Perséfone. La música no acompaña la acción; la define. Es imposible escuchar *"Good Riddance"* sin sentir que, esta vez, quizá sí logres escapar.
*Hades* no reinventó el roguelike. Lo humanizó. No te pide que seas perfecto; te pide que sigas intentándolo, aunque el juego —y los dioses— se rían de tus fracasos. La genialidad está en cómo equilibra la frustración con la recompensa. Cada muerte es un paso adelante, cada diálogo una pista, cada regalo de los olímpicos una promesa de que, quizá, la próxima vez sea la definitiva. Pero el juego nunca te lo confirma. Porque, al final, *Hades* no trata de escapar del inframundo. Trata de entender por qué
PS5
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Hollow Knight
**Hollow Knight: el milagro indie que avergüenza a los AAA**
El primer golpe de espada contra el suelo de *Dirtmouth* no suena a victoria. Suena a resignación. Un *clink* metálico, casi tímido, que se pierde entre el viento y el crujido de hojas secas. Así empieza todo: con un caballero sin nombre, sin voz, sin pasado, cayendo en un reino podrido llamado Hallownest. Y sin embargo, tres personas —sí, solo tres— lograron lo que estudios con presupuestos millonarios no han conseguido en años: crear un mundo que duele de tan vivo.
No es exageración. *Hollow Knight* (2017) es ese raro caso en el que lo pequeño no solo compite con lo grande, sino que lo supera en casi todo. La exploración fluye como un río: cada sala nueva es un descubrimiento, cada salto calculado una apuesta. No hay pantallas de carga que rompan el hechizo, ni diálogos forzados que te saquen del trance. Solo tú, un mapa en blanco y la certeza de que, tras esa puerta oxidada, hay algo que te va a partir el alma. O la cabeza.
Porque Hallownest no es un escenario bonito. Es un cadáver. Un reino que se pudre desde dentro, gobernado por una plaga que corrompe hasta a sus dioses. Los NPCs —esos seres quebrados que murmuran en las sombras— no te dan misiones épicas. Te sueltan verdades a medias, te piden cosas imposibles o simplemente se quedan mirando al vacío. Hay uno, *Cloth*, que te reta a un duelo absurdo en medio de un puente. Si ganas, no pasa nada. Si pierdes, tampoco. Pero ahí está, desafiándote como si el mundo no se estuviera desmoronando. Eso es *Hollow Knight*: un juego que entiende que la melancolía no necesita explicaciones.
La jugabilidad es un puñal afilado. Combate preciso, plataformas que exigen paciencia, jefes que te obligan a aprender de tus errores. No hay atajos. Si quieres vencer a *Mantis Lords*, tendrás que esquivar sus golpes hasta que los dedos te ardan. Si pretendes derrotar a *Radiance*, prepárate para morir una y otra vez hasta que el patrón se grabe en tu memoria como un tatuaje. Y sin embargo, nunca se siente injusto. Cada muerte es una lección, cada derrota una invitación a volver más fuerte. Es el tipo de desafío que te hace odiar el juego a las tres de la mañana… hasta que, de repente, lo consigues. Y entonces lo amas con una intensidad que no sabías que existiera.
Pero lo que realmente eleva *Hollow Knight* por encima de otros metroidvanias es su mundo. No es un laberinto de pasillos conectados por puertas convenientes. Es un organismo vivo, con capas de historia que se revelan poco a poco. Hay zonas enteras que solo puedes explorar después de obtener una habilidad nueva, y cuando vuelves, todo parece distinto. *Forgotten Crossroads* ya no es un lugar seguro, sino un recordatorio de lo que perdiste. *Deepnest* no es un bioma más: es un infierno de telarañas y susurros que te perseguirán en sueños. Y *The Abyss*… bueno, *The Abyss* es el tipo de lugar que te hace cuestionar si realmente querías saber la verdad.
El arte es otro acierto. Líneas negras, sombras gruesas, colores que van del ocre al morado enfermizo. No hay un solo pixel fuera de lugar. Cada sprite transmite personalidad: desde el caballero, un muñeco de trazos simples pero expresivo, hasta los enemigos más absurdos, como esos *Husk Guardians* que parecen sacados de un sueño febril. La banda
PS4
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Balatro
¡Ese es un juego que te engancha! Balatro, la última incorporación al mundo de los videojuegos, es una mezcla explosiva de póker y elementos roguelike que te hará perder la noción del tiempo. Cuando te sientas a jugar una partida rápida, prepárate para que las horas se escapen como agua entre los dedos.
En Balatro, la diversión es adictiva. El juego te lleva a un mundo donde la estrategia y la suerte se unen en un baile emocionante. Con cada mano de cartas que juegas, te enfrentas a decisiones cruciales que pueden hacer que tu saldo aumente o disminuya. La incertidumbre es parte del juego, y eso es lo que lo hace tan atractivo.
Lo que más me gusta de Balatro es cómo logra combinar dos géneros diferentes de manera tan efectiva. El póker, con sus reglas y estrategias complejas, se mezcla con los elementos roguelike, que aportan un nivel de incertidumbre y replayabilidad que te hace querer seguir jugando. Cada partida es única, y eso es lo que te mantiene enganchado.
Si eres un fanático del póker o de los juegos roguelike, Balatro es una opción que debes considerar. Su capacidad para mantenerte entretenido durante horas es sorprendente, y su jugabilidad adictiva te hará volver una y otra vez. Así que, si estás buscando un juego que te haga perder la noción del tiempo, Balatro es la elección perfecta.
La experiencia de juego es fluida y emocionante, con un ritmo que te mantiene en vilo. No te dará tiempo a reaccionar, ya que antes de que te des cuenta, habrán pasado horas y habrás jugado decenas de partidas. La variedad en las manos de cartas y en los desafíos que se te presentan es notable, lo que hace que cada sesión de juego sea única.
no te puedes perder Balatro. Si buscas un juego que te brinde diversión y emoción durante horas, este es el indicado. Su mezcla de póker y roguelike es adictiva y sorprendente, y su capacidad para engancharte es notable. ¡Así que no esperes más y sumérgete en el mundo de Balatro!
PS5
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Inside
Un niño avanza por un mundo distópico monocromo sin una sola palabra de explicación. Playdead perfecciona la fórmula de Limbo.
PS4
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PC
Switch

Cuphead
El lápiz rasca el papel de celuloide y, de pronto, el mundo se llena de colores saturados, sombras que bailan y un jazz que te taladra los tímpanos. Cuphead no es un juego: es una trampa disfrazada de caricatura. Te sonríe con esa cara de niño bueno mientras te prepara el primer jefe, una ballena con chistera que escupe burbujas explosivas como si fueran caramelos. Y tú, confiado, aprietas el gatillo. Tres segundos después, estás viendo la pantalla de "Game Over" por quinta vez en diez minutos. Bienvenido a los años 30, tío. Aquí no hay piedad.
Lo que empezó como un proyecto universitario de dos hermanos canadienses —Chad y Jared Moldenhauer— se convirtió en un fenómeno que nadie vio venir. No es solo que el juego imite el estilo de los dibujos animados de Fleischer Studios o Disney de aquella época; es que respira el mismo aire viciado de los cines de barrio, donde el humo de los cigarrillos se mezclaba con el olor a palomitas rancias. Cada fotograma está pintado a mano, cada animación es un homenaje a un arte que casi desaparece. Y sin embargo, bajo esa estética de cuento infantil late un corazón de acero. Cuphead no perdona. No hay niveles de dificultad ajustables, no hay atajos, no hay modo fácil. O aprendes a esquivar, disparar y rezar al mismo tiempo, o te quedas en la cuneta.
Los jefes son el plato fuerte. No son enemigos genéricos con barras de vida: son personajes con personalidad, con coreografías de ataque que parecen sacadas de un musical de Broadway. El Diablo en persona te espera al final, pero antes tendrás que sobrevivir a una tetera que llora lágrimas de lava, a un payaso que se multiplica como un virus y a un barco pirata que escupe tiburones como si fueran balas. Cada encuentro es un duelo de reflejos y memoria muscular. Te equivocas una vez, dos, diez. La pantalla de derrota se convierte en tu peor pesadilla. Pero cuando por fin logras vencer a ese hijo de puta con cara de sapo que lleva media hora riéndose de ti, la satisfacción es tan grande que casi compensa el sudor frío de los intentos anteriores.
El juego no se limita a ser difícil: es un ejercicio de estilo. La banda sonora, compuesta por Kristofer Maddigan, es un festín de jazz, ragtime y blues que suena como si lo hubieran grabado en un sótano de Nueva Orleans en 1932. Los temas no son música de fondo: son parte del combate. El ritmo de los ataques de los jefes está sincronizado con los compases, como si el juego te estuviera retando a bailar mientras te intenta matar. Y lo peor —o lo mejor, según se mire— es que funciona. Hay momentos en los que te descubres tarareando la melodía mientras esquivas una lluvia de proyectiles, como si Cuphead te hubiera hipnotizado para que disfrutes del castigo.
No es un juego para todo el mundo. Si buscas una experiencia relajada, Cuphead te escupirá en la cara. Si esperas progresión lineal o tutoriales que te guíen de la mano, te sentirás como un turista perdido en un callejón oscuro. Pero si lo que quieres es un reto que te obligue a mejorar, que te haga sudar y maldecir en voz alta, pero también reír cuando por fin logras algo que parecía imposible, entonces este es tu juego. No hay trampas, no hay concesiones. Solo tú, tu habilidad y un mundo que parece sacado de un sueño febril de los años 30.
Y eso, al final, es lo que lo hace especial. Cuphead no es
PS4
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Dead Cells
**Dead Cells: cuando la muerte es solo el primer paso**
El cadáver se deshace en píxeles verdes, el mapa se reinicia y tú vuelves a empezar. Otra vez. Pero esta vez llevas un nuevo movimiento, un arma que no habías probado o una mutación que te hace más rápido. En Dead Cells, morir no es el final, sino el único camino para volverte más letal. Y eso, en un juego donde cada segundo cuenta, es una droga.
No hay dos partidas iguales. El castillo se reconfigura con cada intento, los enemigos aparecen en lugares distintos y las rutas se bifurcan en direcciones que no exploraste antes. Es un roguelite puro, pero con un ritmo que no da tregua: si te detienes más de cinco segundos, ya estás muerto. Los desarrolladores de Motion Twin —y luego Evil Empire— lo llamaron "un metroidvania con esteroides", y no exageran. Cada zona es un laberinto de plataformas, trampas y jefes que exigen precisión milimétrica, pero también una memoria muscular que se afila con cada derrota.
El combate es el alma del juego. No hay tiempo para estrategias elaboradas: esquivas, atacas, lanzas un hechizo y vuelves a moverte. Las armas —desde espadas oxidada hasta lanzas eléctricas— tienen personalidades tan marcadas que elegir una define tu estilo. ¿Prefieres el riesgo de una hoja larga que golpea de lejos pero te deja expuesto? ¿O la seguridad de un escudo que bloquea pero ralentiza? Cada decisión tiene un precio, y el juego se asegura de que lo pagues. Los enemigos no son sacos de experiencia: un error y te abren en canal. Un *headshot* mal calculado y el jefe de la zona te borra de la pantalla con un golpe.
Pero lo que realmente engancha es cómo Dead Cells convierte la frustración en motivación. Cada muerte te enseña algo: el patrón de un enemigo, el momento exacto para esquivar, la ruta más segura. No hay tutoriales que te lo expliquen; lo descubres sangrando. Y cuando por fin superas ese jefe que te ha estado humillando durante horas, la satisfacción es física. Es el mismo subidón que dan los juegos de lucha cuando encadenas un combo perfecto, pero multiplicado por la incertidumbre de no saber qué te espera a la vuelta de la esquina.
El juego no se limita a repetir la misma fórmula. Las actualizaciones —gratis, por cierto— han añadido zonas enteras, armas, mutaciones y hasta un modo de dificultad ajustable. La última gran expansión, *Return to Castlevania*, rinde homenaje a los clásicos de Konami con niveles que recrean el castillo de Drácula, música de 8 bits y enemigos icónicos. No es un simple *skin*: es una declaración de amor al género, hecha con el mismo cuidado obsesivo que el resto del juego.
Dead Cells no es para todo el mundo. Si buscas una experiencia relajada, un RPG con diálogos o un mundo abierto para explorar a tu ritmo, esto no es lo tuyo. Aquí no hay pausas: o te adaptas o te aplastan. Pero si lo que quieres es un juego que te exija lo mejor de ti, que te haga sudar y luego sonreír cuando por fin lo consigues, entonces este es tu veneno. La pregunta no es si morirás —porque lo harás—, sino cuánto aprenderás antes de que el castillo te escupa de nuevo.
Y cuando lleves cien partidas, doscientas, quinientas, seguirás volviendo. Porque en Dead Cells, la muerte no es un fracaso. Es solo el precio de la entrada.
PS4
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Hollow Knight: Silksong
¡La espera ha terminado! Hornet, la guerrera de cabelos plateados, vuelve a la carga en Hollow Knight: Silksong, la secuela del aclamado juego indie que ha cautivado a millones de jugadores en todo el mundo. Con una fórmula ganadora que combina la exploración profunda con el combate desafiante, Hollow Knight se convirtió en un referente en el género metroidvania. Ahora, con Hornet como protagonista, Silksong promete superar las expectativas y llevar la serie a nuevas alturas.
La primera entrega de Hollow Knight nos introdujo a un mundo oscuro y misterioso, lleno de secretos y peligros ocultos. La jugabilidad fluida y la banda sonora emotiva se unieron para crear una buena experiencia que resonó en la comunidad de jugadores. Con Silksong, los desarrolladores de Team Cherry buscan mejorar y ampliar esta fórmula, ofreciendo una aventura aún más inmersiva y desafiante.
Hornet, con su armadura de seda y su determinación inquebrantable, es una protagonista formidable que nos guiará a través de nuevos y emocionantes escenarios. A medida que exploremos el mundo, descubriremos nuevos poderes y habilidades que nos permitirán acceder a áreas previamente inaccesibles. La pregunta en el aire es: ¿podrá Hornet superar los desafíos que se le presentan y demostrar su valía como heroína?
Con un lanzamiento muy esperado por la comunidad de jugadores, Hollow Knight: Silksong se perfila como uno de los juegos más destacados del año. La expectación es alta, y los fans del género metroidvania están ansiosos por sumergirse en esta nueva entrega. ¿Estás listo para unirte a Hornet en su búsqueda y descubrir si Silksong está a la altura de su predecesor? La aventura está a punto de comenzar.
PS5
Xbox Series
PC
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Vampire Survivors
Vampire Survivors, un juego que te sumerge en un mundo de supervivencia donde debes moverte con sigilo mientras tus armas disparan automáticamente. Por una cantidad irrisoria, dos euros, este juego puede robarte semanas de tu vida. La jugabilidad es adictiva, con un ritmo frenético que te mantiene en vilo mientras intentas sobrevivir a las hordas de enemigos que te rodean.
La idea de que tus armas disparan solas mientras te mueves por el escenario puede parecer simple, pero en la práctica es un desafío constante. Debes posicionarte estratégicamente para maximizar el daño a los enemigos y minimizar el riesgo de ser alcanzado. El juego requiere una combinación de reflejos rápidos y táctica, lo que lo hace muy atractivo para aquellos que disfrutan de los desafíos.
Una de las características más destacadas de Vampire Survivors es su capacidad para enganchar al jugador. Con una jugabilidad tan adictiva, es fácil perder la noción del tiempo mientras intentas superar tus propios récords de supervivencia. El juego tiene un atractivo especial para aquellos que disfrutan de los juegos de acción y supervivencia, y su precio asequible lo hace accesible a un público muy amplio.
Vampire Survivors es un juego que vale la pena probar, especialmente si eres un fanático de los juegos de acción y supervivencia. Su jugabilidad adictiva y su precio bajo lo convierten en una excelente opción para aquellos que buscan un desafío emocionante sin gastar una fortuna. Así que, si estás listo para una aventura llena de acción y suspense, Vampire Survivors es definitivamente un juego que debes considerar.
PC
Xbox
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Switch

Slay the Spire
Subes una torre construyendo un mazo de cartas que cambia en cada intento. El juego que prácticamente inventó el roguelike deckbuilder.
PC
PS4
Xbox One
Switch
Móvil

Inscryption
Empieza como un juego de cartas siniestro y se transforma en algo que mejor no destripar. Una caja de sorpresas con metanarrativa.
PC
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PS5
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Limbo
Un niño busca a su hermana en un bosque en blanco y negro plagado de trampas mortales. El indie que demostró el poder de la atmósfera.
PS4
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Dave the Diver
De día buceas y pescas, de noche regentas un bar de sushi. Una mezcla descabellada de géneros que no debería funcionar y funciona genial.
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Overcooked! 2
Cocinar en equipo y acabar gritándole a tu pareja. El destructor de amistades más divertido que existe.
PS4
Xbox One
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Cult of the Lamb
Monta tu propia secta de animalitos adorables mientras arrasas mazmorras. Tierno y siniestro a partes iguales.
PS5
Xbox Series
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Switch

Gris
Una joven atraviesa las fases del duelo en un lienzo acuarela que recupera el color poco a poco. Más experiencia emocional que reto.
PS4
PC
Switch

Hotline Miami
Matanzas ultraviolentas a ritmo de synthwave en un Miami de neón ochentero. Rápido, brutal y con una estética inconfundible.
PC
PS4
Switch

Risk of Rain 2
Un roguelike de acción en 3D donde cuanto más tardas, más fuertes son los enemigos. Acumular ítems hasta volverte un dios.
PC
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Xbox One
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Dredge
Pescas de día y huyes del horror cósmico de noche en un archipiélago inquietante. Un terror lovecraftiano con caña en mano.
PS5
Xbox Series
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Enter the Gungeon
Un dungeon crawler bullet-hell donde todo, hasta las balas, dispara más balas. Cientos de armas absurdas y muertes a montones.
PC
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Among Us
**Among Us: cuando la traición se convierte en el mejor plan**
El mapa de la nave se ilumina en rojo. Alguien ha reportado un cadáver en Reactor, pero nadie más parece alarmado. Tú sabes que el impostor está entre los diez tripulantes que quedan, y que en cualquier momento puede aparecer por una esquina para degollarte con un cuchillo que brilla en la oscuridad. No hay tiempo para dudas: o votas bien, o te conviertes en el próximo fiambre. Esto no es un juego, es una partida de nervios donde la mentira se ha vuelto más adictiva que el café de la mañana.
Among Us no inventó el engaño en los videojuegos, pero sí lo llevó a un salón de estar. Lanzado en 2018, pasó desapercibido hasta que la pandemia lo convirtió en un fenómeno global. De repente, todo el mundo jugaba: streamers, grupos de amigos, familias enteras atrapadas en casa. La razón era simple: no requería gráficos de última generación, ni reflejos de eSports, ni siquiera un ordenador potente. Bastaba con un móvil, una conexión a internet y ganas de sembrar el caos. O de evitarlo, si eras de los que preferían arreglar cables en lugar de apuñalar por la espalda.
El juego divide a los jugadores en dos bandos: tripulantes e impostores. Los primeros deben completar tareas en la nave (reparar sistemas, descargar datos, limpiar filtros de oxígeno) mientras intentan descubrir quién los está matando. Los segundos, en cambio, tienen un único objetivo: sabotear la nave y eliminar a la tripulación sin ser descubiertos. La gracia está en el teatro. Un impostor puede fingir que hace una tarea, acusar a otro jugador de ser el asesino o incluso culpar a un inocente para salvarse. Los tripulantes, por su parte, deben analizar cada movimiento, cada mentira, cada excusa barata. ¿Por qué ese tío se quedó mirando la pared en lugar de arreglar el motor? ¿Por qué otro mintió sobre dónde estaba? Aquí, la paranoia es la moneda de cambio.
Lo que hace especial a Among Us no son sus gráficos pixelados ni su jugabilidad sencilla, sino la psicología humana que desata. En una partida, todos somos actores. Los impostores mienten con descaro, inventan coartadas imposibles y hasta lloran lágrimas de cocodrilo en el chat. Los tripulantes, desesperados, se aferran a cualquier pista: un color de traje, un movimiento sospechoso, un silencio incómodo. Y cuando llega la votación, el caos estalla. Acusaciones cruzadas, alianzas rotas, traiciones en el último segundo. Es como un reality show, pero sin cámaras y con la posibilidad de que te asesinen en un pasillo oscuro.
El éxito del juego también se explica por su accesibilidad. No importa si juegas en PC, móvil o Nintendo Switch: la experiencia es la misma. Las partidas son rápidas (entre 5 y 15 minutos), lo que lo hace ideal para esos ratos muertos o para alargar una noche de copas con amigos. Además, su diseño minimalista permite que cualquiera pueda entender las reglas en cuestión de segundos. No hay tutoriales interminables ni mecánicas complejas: o te adaptas, o mueres. O, peor aún, te echan de la nave por ser el impostor.
Pero no todo es diversión. Among Us también ha sido víctima de su propio éxito. En su momento de mayor popularidad, los servidores colapsaban constantemente, los hackers arruinaban partidas y los streamers saturaban el juego con sus directos. Incluso hubo polémicas por el acoso en línea, especialmente hacia jugadores jóvenes. Sin embargo, el equipo de desarrollo supo reaccionar: mejoraron la seguridad, añadieron opciones de moderación y, sobre todo, mantuvieron el juego fresco con actualizaciones periódicas. Nuevos mapas, tareas, disfraces y hasta
PC
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Navega por género
🎯 Géneros
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