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Pimientos del Piquillo Rellenos de Bacalao

📍 España
⏱️Prep: 30 min
🔥Cocción: 20 min
Total: 50 min
🍽️4 raciones
Dificultad: Media

Pimientos del Piquillo Rellenos de Bacalao: el abrazo perfecto entre tierra y mar

Hay platos que son como un secreto a voces. Este es uno de ellos. Imagina un pimiento del piquillo, pequeño, rojo intenso, con esa piel que se deshace al primer bocado. Ahora rellénalo de bacalao desmigado, cremoso como una nube, con patata cocida que absorbe el sabor del pescado y un toque de nata que lo envuelve todo en suavidad. No es un entrante cualquiera: es el resultado de dos productos que, por separado, ya son leyenda en el norte de España, pero que juntos se convierten en algo más. Algo que sabe a fiesta, a mesa compartida, a esos días en los que la comida no es solo alimento, sino celebración.

El pimiento del piquillo, cultivado en Lodosa (Navarra), es el protagonista indiscutible. Pequeño, triangular, con un punto de dulzor y un regusto ahumado que le da el asado al fuego de leña. Se cosecha en otoño, cuando el sol de la Ribera Navarra lo ha madurado hasta convertirlo en un fruto denso, casi carnoso. La conserva, artesanal en muchos casos, lo preserva en su punto exacto: ni demasiado blando ni fibroso. Y luego está el bacalao, ese pescado que los vascos y navarros han sabido trabajar como nadie. Desalado en casa, con paciencia, hasta que queda tierno, casi sedoso. Juntos, forman un dúo que funciona como un reloj suizo: el contraste entre el ahumado del pimiento y el sabor intenso pero delicado del bacalao es, sencillamente, adictivo.

La receta no tiene misterio, pero exige mimo. El bacalao se desala —si no lo compras ya desalado— y se desmiga, cuidando de que no queden espinas. La patata, cocida en agua con sal, se mezcla con el pescado y un chorro de nata líquida hasta obtener una textura de brandada, esa crema francesa que aquí se adapta al paladar español con menos ajo y más sutileza. El relleno debe quedar jugoso, pero no líquido; firme, pero que se deshaga en la boca. Los pimientos, escurridos y secos, se rellenan con cuidado —como si fueran pequeños tesoros— y se hornean solo el tiempo necesario para que se calienten sin perder su esencia.

¿Salsa? Aquí hay dos bandos. Los puristas optan por una salsa de piquillos: los mismos pimientos triturados con un poco de caldo de cocción, aceite de oliva y una pizca de azúcar para redondear el sabor. Otros prefieren una bechamel ligera, casi líquida, que se funde con el relleno y lo hace aún más reconfortante. Yo me quedo con la primera opción. La salsa de piquillos tiene ese punto ácido y ahumado que eleva el plato sin robarle protagonismo al bacalao. Además, queda más ligera, menos empalagosa. Pero, como en todo, el gusto es personal.

Este plato es de esos que no fallan en una comida de Navidad, un cumpleaños o cualquier ocasión en la que la mesa se llena de gente y de risas. No es complicado, pero tiene ese aire de "hecho con tiempo", de esos platos que se preparan cuando hay ganas de cocinar con calma, de disfrutar el proceso. Y aunque en muchos restaurantes del norte lo sirven como entrante, en casa puede ser perfectamente un plato único si se acompaña de un buen pan rústico y una ensalada verde con vinagreta de mostaza.

Lo mejor de todo es que, aunque el pimiento del piquillo y el bacalao son productos de temporada —el primero en otoño, el segundo más accesible en invierno—, las conservas permiten disfrutarlos todo el año. Eso sí, si puedes conseguir pimientos de Lodosa en conserva artesanal, no lo dudes. La diferencia se nota. Y si el bacalao es de buena calidad, desalado en casa, el resultado será memorable.

No es un plato para comer de pie, ni para picar entre horas. Es de esos que piden una copa de vino blanco fresco —un txakoli vasco, por ejemplo— y un rato de conversación. Porque al final, la cocina española no es solo técnica o ingredientes: es memoria, es compartir, es ese momento en el que la comida se convierte en excusa para sentarse y disfrutar. Y estos pimientos rellenos, con su equilibrio perfecto entre lo terroso y lo marino, son la prueba.

🛒 Ingredientes

4 raciones
  • 12 pimientos del piquillo en conserva
  • 300g de bacalao desalado
  • 2 patatas medianas cocidas
  • 100ml nata
  • Ajo, perejil, aceite de oliva

👨‍🍳 Preparación paso a paso

  1. Desalar el bacalao 48 horas cambiando el agua.

  2. Cocer el bacalao a fuego suave. Desmigar retirando pieles y espinas.

  3. Machacar patata cocida con bacalao, ajo confitado, nata y aceite hasta brandade.

  4. Rellenar los pimientos con la mezcla. Cerrar con palillo.

  5. Triturar los pimientos sobrantes con aceite para hacer la salsa.

  6. Calentar en sartén con la salsa 5 minutos.

💡 Consejo del chef

El brandade de bacalao tiene que estar templado para rellenar los pimientos. Si está frío, es difícil de manejar.

📝 Nuestra opinión

El pimiento del piquillo relleno de bacalao es una tapa navarra que ha terminado en las cartas de restaurantes de todo el país. El brandade —una emulsión de bacalao desalado con aceite y ajo— tiene una textura que combina perfectamente con la acidez dulce del piquillo. Un plato de seis ingredientes que parece de alta cocina.

🍷 Maridaje

Un Txakoli del País Vasco o un Albariño de Rías Baixas. Vino blanco con frescura y punto salino que equilibra el brandade.

Vino sugerido: Txakoli vasco o Albariño de Rías Baixas

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Preguntas frecuentes sobre Pimientos del Piquillo Rellenos de Bacalao

En esta página tienes la lista completa de ingredientes y las instrucciones paso a paso para preparar Pimientos del Piquillo Rellenos de Bacalao en casa.
Al inicio de la ficha indicamos la dificultad, el tiempo de preparación y las raciones, para que sepas si encaja con tu nivel y tu tiempo.
Cuando es posible, en los consejos de la receta sugerimos sustituciones habituales (sin gluten, vegetariana, más ligera, etc.).
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