El aroma del chorizo de cerdo chisporroteando en la airfryer ya se siente a metros de la mesa; la piel crujiente y el interior jugoso anuncian que el choripán está a punto de ser devorado. ¿Te animás a probar una versión argentina que respeta la tradición del asado pero se adapta a la cocina de hoy?
El choripán, ícono de los fogones de la Patagonia y de los picnics urbanos, se vuelve protagonista cuando lo acompañas con un chimichurri recién picado y lo alojas en una baguette crujiente. La combinación de la grasa del chorizo, el frescor herbáceo del aderezo y el crujido del pan crea una explosión de sabor que hace que cualquier reunión se vuelva de pelos.
Cómo preparar el choripán en la airfryer
Primero, elige un chorizo de cerdo bien condimentado; la mayoría de los supermercados argentinos ya lo venden con la mezcla de pimentón, ajo y comino que caracteriza al asado. Precalienta la airfryer a 200 °C y coloca los chorizos en la bandeja sin amontonarlos. En unos 12‑15 minutos, girando a mitad de cocción, la piel quedará dorada y crujiente mientras el interior se mantiene jugoso. La ventaja de la airfryer es que obtienes ese toque ahumado sin encender la parrilla, ideal para departamentos o días de lluvia.
Mientras el chorizo se dora, pon a trabajar el chimichurri. Mezcla perejil picado, ajo machacado, orégano seco, una pizca de ají molido y vinagre de vino. Añade aceite de oliva hasta lograr una salsa ligera y brillante. El secreto está en dejar reposar la mezcla unos minutos para que los sabores se integren. No necesitas una receta exacta; ajustá la acidez y el picante a tu gusto y tendrás un acompañamiento que vibra con la carne.
El toque final lo da la baguette. Cortala por la mitad, sin llegar al fondo, y pásala rápidamente por la airfryer o el horno unos minutos, solo para que la miga quede crujiente y el interior tibio. Un toque de manteca derretida antes de tostar le da una textura que se funde con el chorizo sin opacar su sabor.
Arma el choripán colocando el chorizo en el centro del pan, cubriéndolo generosamente con chimichurri y, si te gusta, una rodaja de limón para darle frescura. Serví inmediatamente, mientras el calor del chorizo todavía humea. En mi casa, este plato siempre roba el protagonismo en los asados de fin de semana; la combinación de técnicas modernas y tradición resulta simplemente brutal.
Consejos para sacarle el máximo provecho
- Si preferís un toque ahumado más intenso, un chorrito de madera líquida antes de la cocción le aporta ese sabor de parrilla sin complicaciones.
- El pan no tiene por qué ser baguette; un pan tipo ciabatta o una rosca de pan también funcionan, siempre que mantengan esa corteza crujiente.
- El chimichurri se conserva en la nevera unos días; su sabor mejora con el tiempo, así que podés prepararlo con antelación.
Este choripán de cerdo argentino al