
🛒 Ingredientes
- 400g carne molida (o charqui remojado y desmenuzado si encuentras)
- 1 zapallo camote mediano (unos 600g), en cubos de 2 cm
- 3 papas medianas, peladas y en cubos pequeños
- 1 cebolla grande, picada fina
- 3 dientes de ajo, picados
- 1 ají verde (o rojo si prefieres menos picante), sin semillas y picado
- 1 cucharadita comino molido
- 1 cucharadita orégano seco
- 1 hoja de laurel
- 1 litro caldo de carne o agua
- 3 cucharadas aceite de oliva
- al gusto sal y pimienta negra
- opcional huevo frito por persona para servir
👨🍳 Preparación paso a paso
-
Paso 1: En una sartén grande (o dos medianas) a fuego medio-alto, calienta el aceite y dora la carne molida. No la muevas mucho: déjala sellar 3 minutos por lado para que forme costra. Si usas charqui, escúrrelo bien después de remojarlo y desmenúzalo con las manos antes de dorarlo.
-
Paso 2: Añade la cebolla y el ajo, y cocina hasta que la cebolla esté transparente (unos 5 minutos). Agrega el ají picado y cocina 1 minuto más: el aroma debe hacerte lagrimear un poco. Espolvorea el comino y el orégano, y revuelve para que los sabores se abracen.
-
Paso 3: Incorpora el zapallo y las papas, y mezcla bien para que se impregnen de los jugos. Vierte el caldo hasta cubrir todo, añade la hoja de laurel, tapa la sartén y baja el fuego a medio-bajo. Cocina 15 minutos, sin revolver, para que las papas no se deshagan.
-
Paso 4: Destapa y sube el fuego a medio-alto. Deja reducir el líquido 5 minutos más, revolviendo con cuidado para que el zapallo se deshaga y espese el guiso. Prueba y ajusta la sal. Si queda muy espeso, añade un chorrito de caldo; si está muy líquido, déjalo reducir un poco más.
-
Paso 5: Sirve bien caliente, con un huevo frito encima si te animas. El secreto está en comerlo con pan sin gluten (o sin pan, que ya tiene suficiente cuerpo) y un chorrito de aceite de oliva crudo para darle frescura.
💡 Consejo del chef
El zapallo debe cocinarse a 95°C durante al menos 12 minutos para que sus almidones se gelatinicen y den esa textura cremosa al guiso. Si lo revuelves antes de tiempo, los cubos se romperán y perderás la estructura. Además, dorar la carne a 160°C durante esos 3 minutos iniciales activa la reacción de Maillard, que es la que le da ese sabor profundo y tostado que distingue un charquicán de olla de uno de sartén.
📝 Nuestra opinión
Esta versión del charquicán mantiene la rusticidad del campo y la eleva a la mesa con texturas contrastantes. Cada bocado recuerda el calor de una chimenea y el aroma de los huertos de Valparaíso. Es brutal para los que buscan un abrazo culinario en plena helada. Un plato que, como la memoria de la abuela, nunca pasa de moda.
🍷 Maridaje
Un tinto joven de la DO Ribera del Duero, con cuerpo y frutos rojos, corta la grasa del charqui y realza la tierra de la zapallo. Su acidez moderada equilibra la suavidad del puré que se forma al final del guiso.
⭐ ¿Has probado esta receta?
Selecciona una puntuación



