
🛒 Ingredientes
- 600g pechuga de pollo sin piel, cortada en cubos
- 400g papas blancas, peladas y cortadas en cubos
- 1 cebolla morada mediana, picada finamente
- 2 dientes de ajo, triturados
- 1 pimiento rojo, sin semillas, en tiras
- 1 lata de ají amarillo triturado (140g)
- 1 lata de leche de coco (400ml)
- 1 caldo de pollo casero (600ml)
- 1 cucharada de comino molido
- 1 cucharada de cilantro fresco, picado
- al gusto sal y pimienta negra
👨🍳 Preparación paso a paso
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Paso 1: En la olla, calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a 180 °C. Cuando la superficie esté burbujeante, añade la cebolla y el ajo, y fríe durante 2 min sin moverlos para que no se rompan. El objetivo es que la cebolla adquiera un tono dorado sin caramelizarse, evitando la liberación de azúcares que alteraría el equilibrio de sabores.
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Paso 2: Incorpora los cubos de pollo y dóralos a 200 °C durante 3 min por lado. La temperatura activa la reacción de Maillard, cerrando la superficie y sellando jugos que mantendrán la carne tierna.
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Paso 3: Agrega las papas y el pimiento rojo, y remueve para que se impregnen de la mezcla aromática. Vierte el ají amarillo, la leche de coco y el caldo de pollo. Añade el comino y salpimienta al gusto.
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Paso 4: Deja que la mezcla llegue a ebullición, luego reduce el fuego a 70 °C y cocina a fuego lento, tapado, durante 25 min. La baja temperatura permite que las papas se ablanden sin deshacerse, manteniendo la estructura de la cazuela.
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Paso 5: Cuando el caldo haya espesado ligeramente, espolvorea el cilantro fresco y ajusta la sazón. Sirve caliente, con una rodaja de limón al lado si quieres un toque ácido que corta la cremosidad.
💡 Consejo del chef
Para que el ají amarillo no se vuelva amargo, añade la leche de coco antes de que el caldo alcance 95 °C; la grasa del coco neutraliza los compuestos fenólicos que generan amargor a temperaturas superiores a 100 °C.
📝 Nuestra opinión
Esta cazuela combina la suavidad del pollo con la intensidad del ají, creando una explosión de sabor que recuerda a los mercados de Lima. El toque ahumado del pimentón de la Vera le da profundidad sin opacar la frescura del cilantro. Cada bocado es una conversación entre España y Perú, una mezcla que te atrapa y no suelta. Un plato que, una vez probado, se vuelve una obsesión gastronómica.
🍷 Maridaje
Un vino blanco de la DO Rías Baixas, Albariño, con su acidez vibrante y notas cítricas, corta la grasa del guiso y realza el picor del ají amarillo.
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