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Sin novedad en el frente
**"Sin novedad en el frente" no es una película sobre la guerra: es la guerra entrando por los ojos**
El frente occidental en 1917 no huele a pólvora. Huele a barro podrido, a carne quemada y a miedo que se pega a la garganta. Edward Berger lo sabe y lo filma sin concesiones, con una crudeza que duele más que los balazos. Esta no es otra adaptación del clásico de Remarque; es un puñetazo en la mesa que te deja sin aliento.
Ganó el Oscar a Mejor Película Internacional, pero el premio se queda corto. También arrasó en los BAFTA —mejor película extranjera, mejor película *a secas*, mejor dirección—, y no por casualidad. Berger no edulcora nada: ni el patriotismo barato de los discursos, ni la deshumanización de los soldados, ni ese momento en el que un joven alemán descubre que el enemigo no es un monstruo, sino otro crío con las botas llenas de sangre. La cámara se clava en los rostros como un bayoneta: sudor, lágrimas, dientes rotos. No hay héroes aquí, solo carne de cañón con nombres que nadie recordará.
Lo más brutal no son las batallas —aunque las hay, y te parten el pecho—, sino la normalidad del horror. Un soldado escribe cartas a casa mientras a su lado un compañero se desangra en silencio. Otro roba un ganso para comer y lo mata con las manos temblorosas. La guerra no es épica; es aburrida, sucia y absurda. Y Berger lo muestra así, sin banda sonora grandilocuente, sin planos heroicos. Solo el sonido de las moscas sobre los cadáveres.
¿Por qué verla? Porque duele. Porque en 2022, cuando el mundo parece empeñado en repetir los mismos errores, esta película te recuerda que la guerra no es un videojuego. Es hambre, frío y el olor a muerte pegado a la ropa. Y si eso no te revuelve las tripas, es que no estabas prestando atención.
★★★★★
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La zona de interés
**La zona de interés: el horror que no se ve, pero se huele**
El humo de las chimeneas mancha el cielo azul. Los niños juegan en el jardín, la madre poda las rosas y el padre, Rudolf Höss, comanda Auschwitz desde la comodidad de su casa, a solo unos metros de la alambrada. *La zona de interés* (2023) no muestra el campo de exterminio: lo sugiere en cada plano, en el eco de los gritos ahogados, en el olor a carne quemada que impregna hasta los sueños de la familia. Y eso es lo que duele.
Dirigida por Jonathan Glazer, esta coproducción británica-polaca no es una película sobre el Holocausto, sino sobre su normalización. Höss, interpretado por Christian Friedel con una frialdad escalofriante, cena con su mujer mientras supervisa la logística de la muerte. Hedwig, su esposa (Sandra Hüller, magistral), presume de su jardín como si el infierno no estuviera al otro lado del muro. El contraste es insoportable, y Glazer lo filma con una distancia clínica que lo hace aún más perturbador. No hay sangre, ni escenas de violencia explícita: solo la cotidianidad de un monstruo que se lava las manos antes de cenar.
El reconocimiento no tardó en llegar. Ganó el Oscar a Mejor Película Internacional y el BAFTA a Mejor Película Extranjera, pero más que premios, lo que merece es ser recordada como una de esas obras que te dejan sin aliento. No por lo que muestra, sino por lo que te obliga a imaginar. Y eso, en el cine, es lo más difícil de lograr.
No es una película fácil. No es una película que "mola". Es una película que te clava en la butaca y te obliga a mirar de frente a la banalidad del mal. Y eso, hoy, sigue siendo necesario.
★★★★★
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Siempre Alice
Alice Howland tiene 50 años y es una profesora universitaria de prestigio en lingüística. Su vida da un vuelco cuando le diagnostican alzhéimer de inicio temprano. La película, *Siempre Alice*, sigue su lucha por mantener su identidad mientras la enfermedad borra sus recuerdos, su lenguaje y hasta su capacidad para reconocer a sus seres queridos.
Julianne Moore entrega una interpretación desgarradora que le valió el Oscar a Mejor Actriz. No es un papel fácil: Alice pasa de ser una mujer brillante y segura a depender de notas adhesivas para recordar su propia dirección. La cámara no se regodea en el drama, pero tampoco lo esquiva. Cada escena duele porque Moore lo hace real, sin aspavientos.
El director, Richard Glatzer, y Wash Westmoreland firman un guion que evita el sentimentalismo barato. No hay villanos ni soluciones mágicas, solo la crudeza de una enfermedad que avanza sin piedad. La película no busca conmover con golpes bajos, sino mostrar cómo el alzhéimer desmonta una vida pieza a pieza. Y lo logra.
El reparto secundario —Kristen Stewart, Alec Baldwin, Kate Bosworth— aporta matices sin robar protagonismo. Stewart, en particular, sorprende con una sobriedad poco habitual en ella. Pero el peso recae sobre Moore, y lo aguanta con una dignidad que quita el aliento.
*Siempre Alice* no es una película sobre la muerte, sino sobre lo que queda cuando la memoria se va. No es perfecta —algunos diálogos suenan demasiado explicativos—, pero su honestidad la salva. Si buscas un drama que no te trate como a un niño, este es el tuyo. Eso sí: lleva pañuelos.
★★★★★
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La habitación
**La habitación**: el encierro que nadie olvidará
Brie Larson abre la puerta de un cobertizo de nueve metros cuadrados y el mundo entero se estremece. No es una metáfora. Es la primera escena de *La habitación* (2015), y basta ese plano —un rostro contra la luz, un espacio que huele a humedad y a miedo— para entender que no estás ante un drama convencional, sino ante un puñetazo en el estómago disfrazado de cine.
La película, dirigida por Lenny Abrahamson, se basa en la novela de Emma Donoghue (que también firma el guion) y narra la historia de Joy y su hijo Jack, atrapados en un zulo desde que él nació. Siete años de rutina forzada, de juegos inventados entre cuatro paredes, de una madre que convierte el horror en cuentos para no enloquecer. Larson borda el papel: su interpretación no es buena, es necesaria. Cada gesto —el temblor de las manos al servir la comida, la sonrisa que se quiebra al mentirle a su hijo— pesa como un ladrillo. Por eso el Oscar no fue un premio, sino un reconocimiento tardío a una actriz que se dejó la piel en el papel.
Lo más inquietante de *La habitación* no es el encierro, sino cómo el director lo filma. Abrahamson evita el sensacionalismo: no hay escenas de violencia explícita, ni villanos caricaturescos. El monstruo aquí es la normalidad distorsionada, la cotidianidad convertida en jaula. Cuando Jack (Jacob Tremblay, un niño que roba cada plano) descubre que existe un "afuera", la película da un vuelco. Ya no es un relato de supervivencia, sino una reflexión sobre la libertad: ¿cómo se aprende a vivir cuando el mundo es más grande que tu imaginación?
No es una película fácil. Hay momentos en los que cuesta respirar, otros en los que dan ganas de gritar. Pero eso es justo lo que la hace grande: *La habitación* no te deja mirar hacia otro lado. Y cuando termina, sigues viendo ese cobertizo en cada esquina, como un fantasma que se niega a irse. Brutal.
★★★★★
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La favorita
**La favorita: el poder, la ambición y una reina que no era tan dulce**
Ana de Gran Bretaña gobierna con mano de hierro, pero su reinado se tambalea entre intrigas palaciegas y una salud que flaquea. En ese escenario de sedas y venenos, dos mujeres —su prima Sarah Churchill y la joven Abigail Masham— libran una guerra silenciosa por convertirse en su favorita. No es una lucha por amor, sino por influencia: quien controle a la reina, controla el reino.
Yorgos Lanthimos no filma un drama de época al uso. Aquí no hay corsés ni diálogos pomposos. El director griego despoja el palacio de su brillo dorado y lo convierte en un tablero de ajedrez sucio, donde los peones son cortesanos que se arrastran, las damas apuñalan por la espalda y la reina, interpretada por Olivia Colman, oscila entre la fragilidad y la crueldad con una naturalidad que duele. Colman no actúa: habita el papel, y por eso su Oscar no fue un premio, sino un reconocimiento a una actuación que roba el aliento en cada escena.
El guión, afilado como un cuchillo de cocina, mezcla humor negro con momentos de crudeza inesperada. Las batallas de barro entre Abigail y Sarah no son metáforas: son peleas reales, grotescas, que reflejan hasta qué punto el poder corrompe incluso a quienes juraron servir. La fotografía, fría y simétrica, convierte cada encuadre en un cuadro vivo donde los personajes parecen atrapados en un juego del que no pueden —o no quieren— escapar.
No es una película para quienes busquen héroes. Aquí todos mienten, todos manipulan, y la lealtad es moneda de cambio. Pero precisamente por eso funciona: *La favorita* no idealiza el pasado, sino que lo muestra como lo que fue —un circo de ambiciones donde la única regla es sobrevivir—. Y lo hace sin moralinas, sin redención, con una honestidad que escuece. Eso, y no los vestidos de época, es lo que la convierte en una de las mejores películas de los últimos años.
★★★★★
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Judy
**Judy: el último acto de una leyenda**
Londres, 1968. Judy Garland, con 47 años y la voz aún capaz de partirte el alma, arrastra una vida de contratos incumplidos, pastillas y hoteles de paso. La película no edulcora nada: ahí está Renée Zellweger, con esa mirada de ciervo herido y una interpretación que te clava en el asiento. No es una biografía al uso, sino un retrato crudo de sus últimos meses, cuando el mito se desmorona en tiempo real.
El guion se centra en su gira por el Reino Unido, donde Garland intenta resucitar su carrera entre promesas rotas y noches de borracheras. No hay heroísmo, solo supervivencia. Zellweger no imita a Judy: la habita. Cada temblor de voz, cada gesto de cansancio acumulado, es tan real que duele. Y cuando canta *"Over the Rainbow"* en un teatro medio vacío, el público en la sala —y el espectador— entiende por qué esta mujer fue un huracán y por qué el mundo la dejó caer.
El film ganó el Oscar a Mejor Actriz (y el BAFTA, por si quedaba duda). Pero más allá de los premios, lo que queda es la sensación de estar viendo algo íntimo, casi robado. No es una película sobre el estrellato, sino sobre su precio. Y Zellweger, con una entrega física y emocional brutal, lo paga en pantalla. Eso sí: si buscas el brillo de Hollywood, aquí solo encontrarás su reverso oscuro.
★★★★★
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Pobres criaturas
Bella Baxter despierta en un laboratorio con el cerebro de un bebé y el cuerpo de una mujer adulta. Así arranca *Pobres criaturas*, la comedia más salvaje que ha dado el cine británico en años. No es una película: es un experimento que mezcla Frankenstein, el humor negro de los Monty Python y la estética de un cuento victoriano retorcido hasta lo grotesco.
Emma Stone no actúa: se lanza al vacío. Su interpretación de Bella —un ser que descubre el mundo con la curiosidad de un niño y la libido de una adulta— le valió el Oscar y el BAFTA, y no es para menos. Cada gesto, cada mirada, parece tallado a cincel. El resto del reparto (Willem Dafoe como el científico obsesivo, Mark Ruffalo como el seductor de turno) no se queda atrás, pero Stone roba el espectáculo sin esfuerzo. Es el tipo de papel que solo aparece una vez en una década.
La película, dirigida por Yorgos Lanthimos, juega con lo absurdo sin caer en la parodia fácil. Hay escenas que te dejan con la boca abierta —como cuando Bella se fuga con un marinero en un barco lleno de prostitutas— y otras que rozan lo poético, como su viaje por Europa en busca de "libertad". El humor no es de carcajada, sino de esos que te hacen soltar un "joder" en voz baja. Y el diseño de producción, con esos decorados que parecen sacados de un sueño febril, merecería un premio aparte.
¿Por qué funciona? Porque no tiene miedo a ser incómoda. Lanthimos no suaviza nada: ni la sexualidad explícita, ni la crítica al machismo, ni la sátira de la moral victoriana. Es una comedia que duele, que divierte y que, sobre todo, no se parece a nada que hayas visto antes. Si buscas risas fáciles, pasa de largo. Pero si te apetece reírte mientras te revuelven las tripas, *Pobres criaturas* es tu película. Eso sí: no la veas con tu abuela.
★★★★★
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El padre
Anthony Hopkins clava el papel de su vida en *El padre* (2020), un drama que desarma al espectador sin alzar la voz. La película no necesita gritos ni golpes bajos: con un guion que se enrosca como un laberinto y una dirección que convierte cada plano en un espejo roto, logra algo más difícil que ganar premios —te hace sentir el vértigo de perder la memoria en carne propia.
No es casualidad que Hopkins se llevara el Oscar y el BAFTA a Mejor Actor. Su interpretación de Anthony, un hombre que se resiste a aceptar que su mente ya no responde, es de esas que te dejan sin aliento. No hay sobreactuación, ni gestos grandilocuentes: solo la crudeza de un anciano que se aferra a su dignidad mientras el mundo se le desmorona. Olivia Colman, en el papel de su hija, completa el duelo con una contención que duele más que cualquier llanto.
Lo brillante de *El padre* está en cómo juega con la perspectiva. La película no te explica qué está pasando; te arrastra al caos de Anthony, donde las puertas cambian de lugar, los rostros se transforman y la realidad se vuelve un rompecabezas sin solución. El director, Florian Zeller, adapta su propia obra de teatro con una inteligencia que pocos cineastas logran: cada escena es un puñetazo disfrazado de cotidianidad.
No es una película fácil. No hay redención ni finales felices, solo la verdad incómoda de una enfermedad que no perdona. Pero es necesaria. Porque *El padre* no habla de la vejez, sino de lo que significa dejar de ser quien eras. Y eso, en un cine saturado de efectos y discursos grandilocuentes, es un milagro.
★★★★★
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Ocho apellidos vascos
Rafa, un sevillano de pura cepa, se enamora perdidamente de Amaia, una chica vasca con un encanto que lo deja flipado. Para conquistarla, tiene que hacerse pasar por vasco ante su familia, lo que se convierte en una misión casi imposible. La película "Ocho apellidos vascos" es una comedia que se burla de los estereotipos regionales españoles con una gracia y una naturalidad que la hacen destacar. Con un ritmo trepidante y un humor que no da tregua, esta película logró batió todos los récords y se convirtió en un fenómeno cinematográfico en España. Lo que funciona aquí es la capacidad de reírse de uno mismo y de los prejuicios regionales, algo que no siempre es fácil de hacer. La película tiene un punto de autenticidad que la hace molar, y su capacidad para jugar con los estereotipos es simplemente brutal. Lógicamente, "Ocho apellidos vascos" haya sido un éxito, pero lo que realmente funciona es su capacidad para hacernos reír y reflexionar sobre nuestras propias diferencias regionales.
★★★★★
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The Batman 2022
Bruce Wayne ha estado dos años acechando la sombra de Gotham, donde la corrupción se ha convertido en una segunda naturaleza. Pero cuando el Acertijo comienza a eliminar figuras públicas, Batman se ve obligado a sumergirse en una trama de conspiración que mezcla el crimen con la política. La ciudad es su escenario, y la oscuridad es su aliada. Matt Reeves ha plasmado una visión de Batman más sombría y neo-noir que nunca, y Robert Pattinson lo interpreta con una intensidad que lo convierte en el Hombre Murciélago más introvertido y atormentado de la historia. Con una historia de detectives que se despliega a lo largo de casi tres horas, esta película es un suspenso que no te deja respirar.
★★★★★
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Vengadores Endgame
Cuando el capitán América alza su escudo y grita “¡Avengers, assemble!” la pantalla estalla en una explosión de luz que marca el último intento de los Vengadores supervivientes por deshacer el chasquido de Thanos. En “Vengadores Endgame” (2019, acción), el equipo recorre el tiempo, enfrenta sus miedos y convoca a aliados olvidados, todo para restaurar la mitad del universo que desapareció en “Infinity War”.
La película cierra el ciclo de veintidós entregas del MCU con una carga emocional que supera cualquier precedente en el género. El enfrentamiento final, una coreografía de superpoderes y sacrificios, se ha convertido en el punto de referencia de los fans. Los hermanos Russo, al mando, imprimen una dirección segura y, a la vez, cargada de nostalgia; cada plano parece una despedida colectiva que resuena en la audiencia global.
En mi caso, la combinación de efectos, guion y actuaciones me dejó sin aliento; la sensación de haber sido parte de un momento histórico es, para mí, la prueba de que “Endgame” no es solo una película, sino un hito del cine de superhéroes. Su impacto persiste, y la conversación sobre ella sigue viva en foros, podcasts y debates.
★★★★★
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El Caballero Oscuro
El Joker, con una sonrisa torcida, se dispara una bomba bajo el puente de Gotham mientras la cámara sigue a Batman, que emerge entre la niebla. En ese instante la película ya revela su esencia: un caos que no persigue dinero ni poder, sino el puro placer de ver arder la ciudad.
Christopher Nolan convierte a “El Caballero Oscuro” (2008) en mucho más que otro filme de superhéroes. Mezcla thriller político, drama moral y acción sin pausa, y lo hace con una precisión que todavía deja a los espectadores flipando. Heath Ledger, con una interpretación tan intensa que parece arrancar la máscara del villano, se consolida como el Joker más impactante de la historia del cine de cómics.
La trama plantea preguntas que van más allá del combate entre capas: ¿qué límites está dispuesto a cruzar un héroe para preservar el orden? ¿Hasta dónde puede llegar el miedo antes de volverse una herramienta? Cada escena, desde la persecución en el coche hasta el enfrentamiento final, obliga a reflexionar sobre justicia y sacrificio.
En mi criterio, “El Caballero Oscuro” no es solo una referencia de acción; es el punto de referencia donde el cine de superhéroes alcanzó su máxima madurez. Si buscas una película que combine adrenalina y reflexión, esta obra sigue siendo la que marca la diferencia.
★★★★★
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Bohemian Rhapsody
El escenario abre con el rugido de la primera canción de Queen en la sala de ensayo de 1970, cuando Freddie Mercury, con su voz de fuego, ya estaba marcando el ritmo. La película sigue esa línea: desde esos primeros ensayos hasta el histórico concierto de Live Aid, pasando por las tensiones internas del grupo y la vida privada de Freddie, su batalla contra el VIH. Rami Malek entrega una actuación que, captura la energía de Mercury. Aunque el guion sigue la fórmula típica de un biopic, la fuerza de la música y el carisma de Mercury convierten la cinta en un espectáculo que no se puede pasar por alto.
DISNEY
ALQUILER
★★★★★
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La gran familia española
Cuando el hermano Efraín se casa el mismo día que España enfrenta el partido decisivo del Mundial, los hijos de Lita y Miguel se ven obligados a dejar de lado sus diferencias. Daniel Sánchez Arévalo, con su característico humor, mezcla la pasión del fútbol, el amor y las tensiones familiares con una ligereza que nunca pierde la intensidad emocional. La trama gira en torno a la convivencia de una familia que se pelea y, al mismo tiempo, se necesita. La película muestra cómo, a pesar de las discusiones, el vínculo familiar sigue siendo el motor que impulsa a cada personaje. Me gusta cómo el director logra que la risa no sea un escape, sino un puente que une a los protagonistas. Si buscas una comedia que sea tanto divertida como conmovedora, “La gran familia española” es la elección perfecta para un fin de semana en compañía de los tuyos.
MOVISTAR
ALQUILER
★★★★★
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El año de la furia
La historia del levantamiento popular venezolano de 2017 se cuenta a través de los ojos de jóvenes valientes que se enfrentaron a las fuerzas del gobierno con molotovs y escudos improvisados. Esto es más que una crónica: es un grito de resistencia civil en uno de los momentos más convulsos de la historia reciente de Venezuela. La película, basada en hechos reales, retrata con crudeza el precio de la lucha por la libertad. Es poderosa, es necesaria, y nos hace reflexionar sobre la fuerza del pueblo cuando decide levantarse. La valentía de estos jóvenes es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la resistencia puede ser un faro de esperanza. Esto funciona, porque muestra la realidad sin adornos, sin concesiones. La pasión y el compromiso de los protagonistas son contagiosos, y nos llevan a cuestionar nuestra propia posición frente a la injusticia. La película es un llamado a la acción, un recordatorio de que la lucha por la justicia y la libertad es un camino difícil, pero no imposible. Y eso, es algo que debemos reconocer y apoyar.
FILMIN
★★★★★
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Heroic
La batalla de Chapultepec, 1847. Un grupo de cadetes del Colegio Militar se planta frente al ejército estadounidense, a pesar de saber que su lucha es inútil. Diego Quemada-Diez revive este episodio con una mirada cruda, despojada de patriotismo barato. Su visión antiheroica muestra el horror y la valentía de jóvenes que jamás debieron enfrentar una guerra. La crudeza de la escena es impactante, y Quemada-Diez no se anda con rodeos a la hora de presentar la realidad. Esta no es una historia de héroes, sino de jóvenes que se ven arrastrados por la guerra. Su relato es una crítica a la idealización de la guerra y a la heroicidad, y muestra la faceta más oscura de la historia. La valentía de estos jóvenes no está en su capacidad para ganar, sino en su determinación para luchar, a pesar de saber que están condenados. Quemada-Diez logra transmitir la emoción y la intensidad de la batalla, y su visión es una reflexión sobre la naturaleza de la guerra y la heroicidad. La historia es contada con una sensibilidad y una empatía que hacen que el espectador se sienta conectado con los personajes, y la crudeza de la realidad es presentada de manera directa y sin adornos. En este sentido, la obra de Quemada-Diez es un recordatorio de que la guerra no es solo una cuestión de números y estrategias, sino de vidas humanas y emociones.
MUBI
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El desorden que dejas
Una profesora llega a un pueblo gallego con un secreto: ha sido contratada para sustituir a su antecesora, que murió en circunstancias que aún no han sido aclaradas. Mientras se suma al trabajo, comienza a investigar la muerte de la mujer y a descubrir que la verdad puede estar más cerca de lo que cree. Carlos Montero, autor de la novela que inspira esta adaptación, nos sumerge en un mundo de obsesión, engaño y secreto, donde nada es como parece.
En este thriller psicológico, la estructura en espejo nos va revelando capas de secretos que van desde el pasado hasta el presente, creando una atmósfera densa y envolvente. Montero nos muestra cómo la obsesión y el engaño pueden llevar a personas a ocultar sus verdaderas intenciones, y cómo la verdad puede quedar escondida detrás de una fachada de normalidad. Con una narrativa que se despliega de manera habilidosa, Montero nos lleva a una exploración profunda de la condición humana, donde la línea entre la realidad y la ficción se vuelve cada vez más borrosa.
NETFLIX
★★★★★
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Cómprame un Revólver
Una pelota de béisbol cruza el asfalto en ruinas, el golpe resuena como un grito en un México dominado por los cárteles, donde los hombres han desaparecido y solo quedan mujeres. Tres niñas, bajo la sombra de su padre disfrazado de mujer, juegan como si el futuro no existiera.
Julio Hernández Cordón nos entrega “Cómprame un Revólver” (2018, thriller), un relato oscuro que transforma la violencia extrema en poesía visual. La cámara captura la belleza perturbadora de un entorno desolado, convirtiendo el horror en una fábula siniestra que atrapa al espectador desde el primer minuto.
La trama se mueve entre la inocencia del juego y la amenaza constante de la violencia, creando una atmósfera que, en mi opinión, supera la mayoría de los intentos recientes del cine latinoamericano. No es solo una historia de supervivencia; es una crítica brutal al poder que se ha adueñado de la tierra.
Con una estética que parece sacada de un sueño febril, la película se erige como una de las visiones más radicales y originales del panorama actual. Si buscas un thriller que te haga flipar y repensar la realidad, “Cómprame un Revólver” no te defraudará.
MUBI
★★★★★
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Los Ausentes
El reloj marcaba las 3 a.m. Y la madre, con el pecho apretado, revisaba el viejo mapa de la zona. Ese instante marca el inicio de *Los Ausentes* (2023), un drama que desentraña la espera de una familia colombiana cuyo hijo desapareció durante el conflicto armado. Al decidir emprender la búsqueda activa, la mujer se enfrenta a verdades que jamás quiso conocer.
La serie se construye como un retrato íntimo del dolor de los familiares de los desaparecidos. Mezcla documental y ficción de forma que cada escena parece un testimonio real, un eco de la herida nacional que todavía no se ha cerrado. La narrativa no se limita a contar hechos; se sumerge en los recuerdos, en la memoria colectiva de una generación que perdió a sus hijos.
Personalmente, me impactó la forma en que la producción logra equilibrar la crudeza del registro documental con la sensibilidad de la ficción. El resultado es una experiencia que no solo informa, sino que también conmueve. Cada episodio parece una carta abierta a quienes siguen esperando respuestas.
*Los Ausentes* no es un simple relato de pérdida. Es un memorial vivo, una pieza imprescindible para entender el legado del conflicto armado en Colombia y la resiliencia de quienes lo vivieron. La serie invita a reflexionar sobre la ausencia, la memoria y el dolor que trasciende generaciones.
MUBI
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Elisa y Marcela
En el norte de Galicia, 1901, una historia de amor entre dos mujeres se esconde a la vista de todos. Elisa y Marcela, dos maestras que llevan años enamoradas, se ven obligadas a vivir su relación en secreto para evitar la persecución social. En un acto de valentía y desesperación, Elisa se disfraza de hombre para poder casarse con Marcela y así escapar de la condena social que las acecha.
Isabel Coixet recupera esta historia real, considerada la primera boda entre mujeres en España, y la lleva a la gran pantalla con una película en blanco y negro de una belleza poética que nos deja sin aliento. La directora nos muestra el amor que desafía todas las normas, el amor que se niega a ser encadenado por las convenciones sociales. Y nos presenta a dos mujeres que pagaron un precio enorme por atreverse a ser libres, por atreverse a amar sin importarles lo que los demás pudieran pensar.
La historia de Elisa y Marcela es un recordatorio de que el amor no entiende de fronteras, ni de géneros, ni de clases sociales. Es un grito de libertad, un grito de amor que nos hace reflexionar sobre lo que significa ser verdaderamente libre. Y es ahí donde esta película nos toca, nos hace sentir, nos hace reflexionar sobre nuestras propias vidas y nuestros propios amores.
NETFLIX
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Nope
Una nube negra se abre sobre el rancho de los Haywood y, de pronto, el cielo se vuelve un espejo que devuelve una amenaza imposible de ignorar. OJ y Emerald, hermanos que cuidan una manada de caballos en el desierto californiano, descubren que algo sobrenatural ronda sus tierras, y el silencio del horizonte se rompe en gritos que no provienen de la tierra.
Jordan Peele entrega su tercera apuesta al terror con una ambición visual que sobrepasa cualquier intento de explicar lo inexplicable. La película no solo muestra un monstruo que acecha desde el firmamento; se mete en la cabeza del espectador para exponer la adicción humana al espectáculo y la forma en que la fama devora a quien la persigue. Cada plano parece una invitación a observar sin ser visto, un juego de miradas que vuelve el voyerismo la verdadera pesadilla.
Daniel Kaluuya y Keke Palmer brillan con una intensidad que eleva el relato. Sus actuaciones son tan magnéticas que el terror se vuelve palpable, y la química entre ellos convierte cada escena en una pasarela de emociones crudas. En mi opinión, “Nope” es una pasada de película de monstruos que, al mismo tiempo, funciona como un ensayo visual sobre la mirada. Si buscas un thriller que te deje sin aliento y te haga cuestionar el precio de la fama, este título de 2022 es, sin rodeos, de los más brutales del género.
PRIME
ALQUILER
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Flores Rotas
Don Johnston abre la carta con temblor; el sobre anónimo le asegura que tiene un hijo que nunca conoció. Sin pensarlo mucho, y tras la presión de su vecino, arranca un viaje que lo lleva de costa a costa, tocando las puertas de sus viejas amantes para averiguar quién es la madre.
El recorrido se vuelve una serie de encuentros breves, cada uno más revelador que el anterior, mientras el paisaje estadounidense se despliega como espejo de sus propias ausencias. Jim Jarmusch firma la película con su humor melancólico, construyendo una road movie pausada que reflexiona sobre el paso del tiempo, los errores del pasado y la soledad de quien nunca se ató a nada.
Bill Murray encarna a Johnston con una precisión que, para mí, eleva el drama a puro cine de autor. "Flores Rotas" (2005) sigue siendo una pieza esencial del género, donde la actuación y la dirección se funden en una visión cruda y, a la vez, poética.
MUBI
ALQUILER
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Coda
En medio del silencio que envuelve la casa, la voz de Ruby se eleva y rompe la quietud. Es la única oyente de una familia sordomuda y, al descubrir que puede cantar, se encuentra entre dos caminos: seguir su sueño musical o quedarse como la voz que traduce el mundo a sus padres. La directora Sian Heder lleva a la pantalla la adaptación francesa *La Famille Bélier* con una calidez que se siente auténtica, y el elenco de actores sordos aporta una carga emocional que no se puede fingir. La película, galardonada con el Óscar a la mejor película, explora la tensión de pertenecer a dos universos sin renunciar a ninguno. En mi opinión, *Coda* (2021) logra lo que pocos dramas consiguen: convertir el conflicto interno en una celebración del vínculo familiar y del poder del talento. Es una pieza que invita a reflexionar sobre la lealtad, la identidad y el precio de los sueños.
PRIME
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Gladiator II
Décadas después de que el Imperio Romano arrasara su vida, Lucio, ahora un gladiador adulto, se enfrenta a su peor enemigo. Ridley Scott vuelve al Coliseo con una propuesta que promete ser tan épica como la original, gracias a la actuación de Paul Mescal en el papel principal y la presencia de Pedro Pascal como antagonista. La producción es un espectáculo visual, con secuencias de acción que dejan sin aliento, aunque no logra alcanzar la profundidad emocional que hizo que el original nos conmoviera hasta el alma. Aun así, es el tipo de película que los fans de la primera entrega llevan esperando durante años, y en ese sentido, cumple con creces.
CINES
PARAMOUNT
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