🏆 Premios de la Academia (Óscar)
La estatuilla dorada que todos conocen como Óscar pesa 3,85 kilos y mide 34 centímetros. Es pequeña, fría al tacto, pero en sus manos puede cambiar una carrera, salvar un estudio o hundir a un director en el olvido. Desde 1929, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood la entrega cada año en una ceremonia que paraliza el mundo: los Óscar. No son solo premios; son el termómetro de una industria que se mira en el espejo para decidir qué historias merecen ser recordadas. La primera edición, en 1929, duró quince minutos. Hoy, la gala se alarga durante horas, retransmitida en directo a más de doscientos países, con un despliegue de vestuario, discursos y polémicas que la convierten en el espectáculo más visto del año después de la Super Bowl. Pero detrás del glamour hay un sistema complejo: más de diez mil miembros de la Academia —actores, directores, técnicos— votan en un proceso que empieza con las nominaciones y termina con esa noche en el Dolby Theatre de Los Ángeles. Cada voto cuenta, aunque no todos pesan lo mismo: los actores, por ejemplo, solo pueden votar en su categoría, mientras que los directores tienen voz en casi todas. El Óscar a Mejor Película es el premio gordo, pero no siempre coincide con el favorito de la crítica o el público. *Crash* (2005) ganó contra pronóstico, dejando fuera a *Brokeback Mountain*, un filme que hoy se estudia en las escuelas de cine. *Green Book* (2018) repitió la historia: aplaudida por unos, tachada de simplista por otros. La Academia tiene sus sesgos —durante décadas, las películas de superhéroes ni siquiera entraban en la conversación—, pero también ha sabido corregirse. En 2002, *Una mente maravillosa* se llevó el premio a Mejor Película y Mejor Director, un reconocimiento tardío al cine de autor que antes había sido ignorado. Y en 2020, *Parásitos* hizo historia al convertirse en la primera película no angloparlante en ganar el Óscar a Mejor Película, un hito que muchos vieron como una señal de apertura. No todo es brillo. Los Óscar han sido escenario de protestas, boicots y momentos incómodos. En 1973, Marlon Brando rechazó su estatuilla por *El Padrino* para denunciar el trato a los nativos americanos en Hollywood. En 2016, el hashtag #OscarsSoWhite puso en evidencia la falta de diversidad entre los nominados, una crítica que la Academia intentó paliar con cambios en sus normas de inclusión. Y en 2022, Will Smith abofeteó a Chris Rock en directo, un episodio que eclipsó el resto de la gala y dejó claro que, incluso en la noche más glamurosa, el factor humano —con sus errores y pasiones— siempre termina por imponerse. Los récords también cuentan su propia historia. Katharine Hepburn ganó cuatro Óscar a Mejor Actriz, un número que parece inalcanzable hoy. Walt Disney sigue siendo el más premiado de la historia, con 22 estatuillas. Y Meryl Streep, con 21 nominaciones, es la actriz con más candidaturas, aunque solo haya ganado tres. Detrás de estos números hay décadas de trabajo, pero también de suerte: una película puede ser excelente y no llegar a la lista final, mientras que otra, mediocre, se cuela por el peso de una campaña de marketing millonaria. La ceremonia en sí es un género aparte. Los discursos más recordados suelen ser los más breves —como el de Joe Pesci en 1991: "Es un honor... Y eso es todo"— o los más emotivos, como el de Halle Berry en 2002, la primera mujer negra en ganar el Óscar a Mejor Actriz. Los presentadores, por su parte, intentan equilibrar el humor con la solemnidad, aunque no siempre lo consiguen. Billy Crystal, Whoopi Goldberg y Ellen DeGeneres han sido algunos de los más aplaudidos, mientras que otros, como James Franco en 2011, pasaron sin pena ni gloria. Lo que nadie discute es el poder de los Óscar para marcar tendencias. Una película nominada ve cómo su recaudación se dispara en las semanas previas a
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