
🛒 Ingredientes
- 300 g calabaza (butternut) pelada y cortada en cubos
- 200 g queso de cabra curado, desmenuzado
- 80 g almendras laminadas
- 150 g harina de trigo integral
- 80 g mantequilla sin sal, fría y en cubos
- 1 huevo grande
- 30 ml aceite de oliva virgen extra
- ½ cucharadita de comino molido
- ¼ cucharadita de nuez moscada rallada
- al gusto sal marina
- al gusto pimienta negra recién molida
👨🍳 Preparación paso a paso
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1️⃣ Precalienta el horno a 200 °C. Mientras calienta, mezcla la harina y la mantequilla con la punta de los dedos hasta obtener una arena gruesa; la fricción crea una masa quebrada que, al hornearse, formará una corteza crujiente.
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2️⃣ Añade el huevo y el aceite, amasa rápidamente hasta que la masa se una en una bola. Envuelve en film y refrigera 10 minutos para que el gluten se relaje y la mantequilla se solidifique, evitando que la base se encoja.
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3️⃣ Extiende la masa sobre una bandeja de horno forrada con papel pergamino, presionando con los dedos para cubrir todo el fondo y los bordes. Pincha con un tenedor y hornea 12 minutos hasta que tome un tono dorado tenue; esto sella la superficie y evita que el relleno humedezca la masa.
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4️⃣ Mientras la base se hornea, saltea la calabaza en una sartén a fuego medio‑alto con una cucharada de aceite y el comino. Cuando la calabaza empiece a dorarse (≈4 min), añade la nuez moscada y una pizca de sal; la caramelización de los azúcares naturales intensifica el sabor.
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5️⃣ Tras 12 min, saca la base, distribuye la calabaza caliente, esparce el queso de cabra y las almendras laminadas. Regresa al horno a 190 °C y hornea 22 min: la temperatura moderada permite que el queso se funda sin quemarse y que las almendras tomen un color tostado, liberando sus aceites y creando una textura crujiente.
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6️⃣ Deja reposar 5 min antes de cortar. El calor residual sigue cocinando ligeramente el interior, logrando una consistencia cremosa sin que se desparrame.
💡 Consejo del chef
Mantén la masa siempre fría antes de hornear; el contraste entre la mantequilla sólida y el calor del horno provoca la llamada “explosión de vapor”, que genera la capa crujiente característica sin que la base se vuelva gomosa.
📝 Nuestra opinión
El choque entre el dulzor confitado de la calabaza y el pellizco ácido del rulo de cabra es un escándalo. Al morder, el crujido de la masa quebrada casera rompe en una textura cremosa que te reconforta al instante. Funciona igual de bien tibia que a temperatura ambiente en una cena improvisada. Es la prueba de que con cuatro ingredientes humildes de mercado se hace alta cocina de casa.
🍷 Maridaje
Busca un blanco criado sobre lías de la DO Montilla-Moriles. La untuosidad de una Pedro Ximénez seca o una fina de la zona abraza la grasa del queso de cabra y resalta el fondo tostado de la almendra.
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