Los semiconductores son el petróleo del siglo XXI. Sin chips, no hay teléfonos, coches, electrodomésticos, armamento ni infraestructura digital. La pandemia de COVID-19 evidenció de forma brutal la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales de semiconductores cuando la escasez paralizó industrias enteras, desde la automoción hasta la electrónica de consumo.
La dependencia de Asia y el dilema estratégico
Más del 80% de la fabricación global de chips de última generación se concentra en un puñado de empresas asiáticas, fundamentalmente TSMC (Taiwán), Samsung (Corea del Sur) e Intel (con instalaciones en EE.UU.). La Unión Europea y Estados Unidos han identificado esta dependencia como un riesgo estratégico de primer orden.
La Ley Europea de Chips
En 2023, la UE aprobó el European Chips Act, que destinará más de 43.000 millones de euros de inversión pública y privada para doblar la cuota europea en la producción mundial de semiconductores antes de 2030. El objetivo declarado es pasar del 10% al 20% de la producción global. Varios estados miembros han apostado por grandes plantas de fabricación, con instalaciones de Intel en Alemania y Polonia como ejemplos más avanzados.
España y la microelectrónica
España tiene una industria de diseño de chips con cierta tradición, especialmente en Barcelona (con presencia de empresas como Arm) y en el Centro Nacional de Microelectrónica del CSIC. Sin embargo, la fabricación a gran escala de semiconductores avanzados requiere inversiones de miles de millones y décadas de experiencia acumulada, lo que hace que los proyectos en este sector tengan horizontes temporales muy largos.
El reto de la soberanía tecnológica
Más allá de la industria, la dependencia en semiconductores tiene implicaciones geopolíticas. La posibilidad de que un conflicto en el estrecho de Taiwán interrumpiera el suministro de chips avanzados es uno de los escenarios que más preocupa a los planificadores estratégicos occidentales, lo que explica la urgencia con que tanto la UE como EE.UU. están invirtiendo en capacidad local de fabricación.