Bruselas, 17 de junio. El Parlamento Europeo ha puesto fin a años de bloqueo y ha aprobado, con 307 votos a favor, la autorización definitiva de las Nuevas Técnicas Genómicas (NGT) en agricultura. La decisión, que entra en vigor de inmediato, permite a los agricultores europeos cultivar variedades editadas genéticamente sin someterse a los engorrosos trámites de los transgénicos tradicionales. "Es un cambio de paradigma", admitió un portavoz de la Comisión de Medio Ambiente, "pero no un cheque en blanco".
CRISPR en el campo: precisión sin huella ajena
Las NGT —que incluyen herramientas como CRISPR-Cas, mutagénesis dirigida o síntesis de ADN in vitro— actúan como bisturíes moleculares. A diferencia de los OMG clásicos, que introducen genes de otras especies, estas técnicas modifican el ADN de la propia planta con una precisión quirúrgica. "Imagina poder borrar la susceptibilidad a una plaga con un solo corte en el genoma, sin dejar rastro de material ajeno", explica la genetista María López, del CSIC. "Eso es lo que permite CRISPR".
Los defensores de la medida destacan su potencial para acelerar el desarrollo de cultivos resistentes a sequías, enfermedades o suelos pobres. Según datos del Parlamento, las NGT podrían reducir el uso de pesticidas hasta un 10% para 2030, aunque la cifra —admiten— aún está por demostrarse en condiciones reales. "No es magia", aclara López. "Es ciencia aplicada con plazos realistas".
El fin de un calvario burocrático
Hasta ahora, la UE trataba las NGT como una subcategoría de los OMG, lo que obligaba a cada variedad a pasar por evaluaciones de seguridad individuales y procesos de autorización que podían alargarse años. "Era como pedir un permiso de obras para cambiar una bombilla", ironiza Javier Ruiz, agricultor de Castilla-La Mancha. "Con esta normativa, al menos dejamos de perder el tiempo en papeleo".
El sector agrícola y biotecnológico ha celebrado la medida, aunque con matices. "Es un paso necesario, pero no suficiente", señala Ana Martínez, directora de la Asociación Española de Biotecnología Vegetal. "Ahora falta que los Estados miembros implementen la directiva sin poner palos en las ruedas". El texto aprobado mantiene la obligación de evaluar riesgos para la salud y el medio ambiente, pero simplifica los trámites: las variedades editadas que podrían haberse obtenido mediante métodos tradicionales (como cruces selectivos) quedarán exentas de autorización previa.
El escepticismo no desaparece
Los críticos, sin embargo, ven en la medida un caballo de Troya. "¿Cómo garantizamos que un tomate editado con CRISPR no termine en la ensalada de alguien que rechaza los transgénicos?", pregunta Laura Gómez, portavoz de Ecologistas en Acción. "La trazabilidad es el talón de Aquiles de esta normativa".
El Parlamento ha intentado calmar estas preocupaciones incluyendo cláusulas de revisión periódica. "Cada cinco años evaluaremos si la regulación sigue siendo adecuada", asegura un funcionario de la Comisión. "No es un 'lo hacemos y nos olvidamos'". Además, los productos derivados de NGT deberán llevar una etiqueta específica —aunque no tan visible como la de los OMG—, y su comercialización quedará prohibida en la agricultura ecológica.
2025: el año de los primeros cultivos "editados"
Si todo sale según lo previsto, los primeros cultivos mejorados con NGT podrían llegar a los campos europeos en 2025. "Ya hay variedades de trigo resistente a hongos o tomates con mayor vida útil en fase de desarrollo", confirma Martínez. "Ahora solo falta que los agricultores se animen a probarlas".
El debate, no obstante, está lejos de cerrarse. Mientras Bruselas celebra la medida como un "hito para la competitividad agrícola de la UE", organizaciones de consumidores y ecologistas preparan recursos legales. "Esto no es el final, sino el principio de una batalla que se librará en los tribunales", advierte Gómez. "La ciencia avanza, pero la sociedad no siempre está preparada para seguirle el ritmo".
Lo que sí parece claro es que Europa ha decidido dejar atrás su tradicional cautela con la biotecnología. "O nos subimos al tren de la innovación o nos quedamos en el andén viendo cómo otros países lo toman", sentencia Ruiz. "Y los agricultores no podemos permitirnos ese lujo".




