El Parlamento Europeo aprobó el lunes 17 de junio la autorización definitiva de las Nuevas Técnicas Genómicas (NGT) para su uso en agricultura, tras un proceso legislativo que se prolongó varios años. «La UE da luz verde definitiva a las nuevas técnicas genómicas», declaró el Parlamento Europeo en un comunicado oficial.

Las NGT engloban metodologías como la edición de genes mediante CRISPR‑Cas, la mutagénesis dirigida y la síntesis de ADN de forma in vitro. A diferencia de los organismos modificados genéticamente (OMG) clásicos, que implican la inserción de material genético ajeno, las NGT permiten efectuar cambios precisos en el propio genoma de la planta. Según datos del Parlamento Europeo, estas técnicas pueden acelerar la creación de variedades con mayor resistencia a sequías o a plagas sin introducir genes externos. Muy claro todo.

Curioso, cuando menos.

Antes de la decisión de junio, la legislación europea trataba a las NGT como una subcategoría de los OMG, lo. Que obligaba a los productos a someterse a evaluaciones de seguridad extensas y a una autorización individual por cada cultivo. El sector agrícola había señalado que esta clasificación ralentizaba la adopción de innovaciones que podrían mejorar la sostenibilidad de la producción. «El sector aplaude la medida», afirmó el Parlamento Europeo, subrayando el apoyo de asociaciones de agricultores y de empresas biotecnológicas.

Los críticos del cambio temían que la redefinición pudiera debilitar la trazabilidad de los alimentos y la confianza del consumidor. Sin embargo, el texto aprobado incluye disposiciones que mantienen la obligación de evaluar riesgos para la salud humana y el medio ambiente, según la propia comisión legislativa.

Con la autorización definitiva, los agricultores de la UE podrán acceder a cultivos mejorados mediante NGT sin pasar por los trámites de autorización de los OMG tradicionales. Esto abre la puerta a variedades con mayor rendimiento, menor necesidad de agroquímicos y mejor adaptación a condiciones climáticas extremas. De acuerdo con los datos disponibles, la Comisión Europea había proyectado que la adopción de estas técnicas podría reducir el uso de pesticidas en un 10 %. Para 2030, aunque la cifra aún no se ha verificado.

Curioso, cuando menos.

El Parlamento también señaló que la medida contempla la revisión periódica de la normativa, con miras a adaptar la regulación a los avances científicos. «Nuestro objetivo es garantizar que la innovación no comprometa la seguridad», precisó la comisión encargada del texto.

Tras la votación, la medida pasará a la fase de implementación, donde cada Estado miembro deberá armonizar sus procedimientos nacionales con la nueva directiva europea. Se espera que los primeros cultivos editados genéticamente lleguen al mercado en 2025, siempre que cumplan con los requisitos de seguridad establecidos.

El debate continuará en los foros agrícolas y científicos, mientras la UE monitoriza los efectos de la normativa en la práctica. La autorización de las NGT marca, según el Parlamento Europeo, un hito en la búsqueda de una agricultura más resiliente y competitiva a nivel mundial.