Fútbol español en Europa: claves de la temporada 2025-2026

LaLiga y Champions reescriben las reglas del juego

El silbato inicial de la jornada 18 de LaLiga 2025-26 dejó algo más que goles: por primera vez, ocho partidos se jugaron con un VAR sin árbitro en sala. Tres años después de que la RFEF lo anunciara, el experimento ya tiene veredicto. O no. Porque mientras algunos técnicos celebran que "el sistema detecta más errores que antes", otros, como el entrenador del Girona, soltaron en rueda de prensa: "Parece que el algoritmo tiene más prisa que nosotros". Lo único claro es que la polémica sigue en pie.

Una Liga donde nadie respira tranquilo

Nueve puntos. Eso es lo que separa al líder del octavo clasificado a mitad de temporada. Una distancia tan corta que no se veía desde 2009-10, cuando el Atlético de Madrid se coló entre los grandes con un equipo de medio pelo. Ahora, el dato no es casualidad: Opta confirma que la diferencia de goles esperados (xG) entre el tercero y el noveno es de solo 0,3 por partido. Traducido: cualquier equipo puede ganar a cualquiera en un mal día. O en un buen día, si le toca el Barça con Lewandowski lesionado.

Esta igualdad tiene nombre: se llama "el efecto Getafe". O lo que es lo mismo, que los presupuestos ya no deciden tanto como antes. El Rayo Vallecano, con un gasto en fichajes que no llega a la mitad del de su rival de ciudad, lleva tres jornadas en puestos europeos. Mientras, el Madrid sufre para mantenerse en la pelea por el título después de que Vinícius se rompiera el ligamento en octubre. La pregunta es si esto es la nueva normalidad o solo un espejismo estadístico.

Champions: más dinero, más partidos, más quejas

La Champions 2025-26 es la segunda con el nuevo formato de 36 equipos y fase de liga única. La UEFA vendió el cambio como "más emoción y más oportunidades", pero los números cuentan otra historia: 4.600 millones de euros en premios, sí, pero repartidos de forma que los grandes se llevan la parte del león. Los clubes españoles clasificados —Real Madrid, Barça, Atlético, Real Sociedad y el quinto de LaLiga pasada— suman más partidos que nunca, pero también más viajes a ciudades donde antes no pisaban. El Villarreal, que quedó sexto en 2024-25, se quedó fuera por primera vez en cinco años. Su presidente lo resumió en una frase: "Nos han convertido en invitados de piedra".

El formato tiene truco: ahora, los equipos juegan ocho partidos en la fase inicial (cuatro en casa, cuatro fuera), pero solo los ocho primeros pasan directamente a octavos. Los siguientes dieciséis se juegan una eliminatoria previa. Para los de abajo, la recompensa es un billete a la Europa League. O, directamente, el adiós. El problema no es la teoría, sino la práctica: en la primera edición, el 70% de los partidos de la fase de liga terminaron con menos de tres goles. Demasiados empates, demasiados equipos jugando a no perder.

La batalla de los históricos en Segunda

Si en Primera la igualdad es la norma, en Segunda la emoción tiene apellidos: Málaga, Valladolid y Deportivo de La Coruña. Los tres luchan por los dos puestos de ascenso directo, y los tres arrastran algo más que puntos. El Deportivo, con su estadio siempre lleno y una deuda que supera los 100 millones, necesita volver a Primera como agua de mayo. El Valladolid, con su presidente obsesionado con el "proyecto serio", lleva dos temporadas rozando el ascenso. Y el Málaga, que en 2023 estuvo a punto de desaparecer, ahora tiene un dueño qatarí y un equipo que gana partidos con goles en el minuto 90.

Lo curioso es que ninguno juega bien. Los tres basan su juego en el físico, los contraataques y los errores rivales. Pero da igual: con presupuestos que doblan al de equipos como el Eibar o el Racing, la presión es máxima. El que no suba, tendrá que explicar por qué. Y en el fútbol español, las excusas no valen.

Esta temporada no se parece a ninguna. Ni en la forma de arbitrar, ni en la igualdad de la competición, ni en cómo se reparte el pastel europeo. Lo único seguro es que, cuando acabe, habrá más preguntas que respuestas.