Más de 900 personas murieron y cientos siguen desaparecidas tras las inundaciones y la avalancha que azotaron la frontera entre Nepal y la zona tibetana del Himalaya entre el 9 y el 12 de agosto. Según la BBC World News, el número de fallecidos alcanzó los 939, mientras que la agencia AP informó que la cifra supera los 950; ambas fuentes coinciden en que el saldo supera los 900 víctimas.
Los trabajos de construcción de centrales hidroeléctricas se vieron interrumpidos cuando la avalancha arrasó con los accesos a los túneles, dejando atrapados a más de 600 obreros bajo metros de barro. La BBC y la AP describen la situación como una “carrera contrarreloj” para liberar a los trabajadores, que permanecen sin suministro de aire y en riesgo de deshidratación.
Poco más que añadir.
Equipos de rescate han recurrido a explosivos para abrir pasajes en la ladera y avanzar metro a metro dentro de los túneles. La BBC World News señaló que los familiares observan la detonación mientras esperan noticias de sus seres queridos. Al mismo tiempo, los vehículos de socorro se han quedado atrapados en caminos convertidos en lodo por la intensa lluvia, dificultando la llegada de ayuda. DW corroboró que las lluvias persistentes “convirtieron carreteras en barro”, obstaculizando los desplazamientos de brigadas y suministros.
El reciente gobierno nepalí, en funciones desde pocos meses, enfrenta una prueba de capacidad ante la catástrofe. DW describió que las inundaciones ponen a prueba al “joven Gobierno” y que la gestión de la emergencia ha generado críticas sobre la reticencia a aceptar ayuda extranjera, según informó AP. Ambas agencias indican que la comunidad internacional ha ofrecido asistencia, aunque la coordinación sigue siendo limitada por el acceso dificultado. Poco más que añadir.




