En los últimos meses, Ucrania ha llevado a cabo incursiones contra todas las grandes refinerías de Rusia, según informó El Economista. La misma agencia confirmó que el país ucraniano ha alcanzado a 21 petroleros de la llamada "flota fantasma" en el Mar de Azov.

Radio Free Europe/Radio Liberty señaló que los ataques han forzado la paralización del tráfico marítimo ruso en el mar de Azov, obligando a Moscú a detener el paso de buques por el estrecho de Kerch.

Tras los bombardeos, el gobierno ruso anunció la prohibición de exportación de diésel, informó Reuters. La medida se produce en medio de una creciente escasez de combustible que, según el Institute for the Study of War citado. Por Fox News, está empezando a afectar la economía rusa.

El 10 de julio de 2026, un ataque con misiles y drones rusos en territorio ucraniano dejó dos muertos y 19 heridos, según NBC News. El mismo informe fue corroborado por el Institute for the Study of War en su evaluación de la ofensiva rusa.

Fuentes de El País afirman que Rusia está perdiendo la guerra, mientras que Ucrania avanza solo a medias. The Independent añadió que el presidente ruso Vladimir Putin enfrenta un dilema humillante ante la crisis doméstica y la presión internacional.

Los analistas coinciden en que la estrategia ucraniana de atacar la infraestructura energética rusa busca debilitar la capacidad de Moscú. Para sostener sus operaciones militares, mientras que la respuesta de Rusia se centra en intentar preservar sus reservas de combustible y limitar el daño económico.