El Movimiento Sumar ha cerrado este sábado un capítulo clave en su corta historia con la elección de Verónica Barbero y Rosa Martínez como coordinadoras generales. La lista 'Sumar para gobernar', encabezada por ambas dirigentes, obtuvo un 95,92% de los votos en una asamblea extraordinaria celebrada en Madrid, según confirmaron fuentes de la formación. El resultado refleja un consenso casi unánime en un partido que ha vivido meses de divisiones internas.
La votación, que se desarrolló sin la presencia activa de Yolanda Díaz —figura fundacional de Sumar y hasta ahora su cara más visible—, marca un punto de inflexión. Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, había sido la principal impulsora de la coalición progresista. Pero su liderazgo se vio cuestionado en los últimos meses por sectores críticos dentro del partido. La ausencia de su intervención directa en la asamblea subraya el intento de Sumar por proyectar una imagen de unidad y renovación. Lo básico, bien hecho.
Poco más que añadir.
Barbero, portavoz del Grupo Sumar en el Congreso de los Diputados, y Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales, asumirán ahora la tarea de consolidar la estructura del partido. Ambas han sido figuras cercanas a Díaz, pero su elección representa un intento de distanciarse de las tensiones pasadas. En declaraciones recogidas por Europa Press, fuentes de Sumar destacaron que el objetivo es «reforzar la cohesión interna y preparar el terreno para las próximas citas electorales».
La elección de Barbero y Martínez llega en un momento crítico para Sumar. Que nació en 2023 como una plataforma de confluencia de fuerzas de izquierda con el objetivo de aglutinar el voto progresista. Sin embargo, su corta trayectoria ha estado marcada por disputas internas, especialmente tras los resultados de las elecciones generales del pasado julio, donde la coalición obtuvo 31 escaños, lejos de las expectativas iniciales.
La salida de Díaz del primer plano de la formación responde, según analistas políticos, a la necesidad de Sumar de redefinir su mensaje y estrategia. La exministra de Trabajo había sido la cara visible de la coalición, pero su liderazgo se vio erosionado. Por las críticas de sectores que consideraban que su estilo personalista dificultaba la consolidación de un proyecto colectivo. La purga de figuras críticas, como la exdiputada Aina Vidal, y la salida de otros miembros destacados han dejado al partido en una situación de fragilidad, pero también de oportunidad para reconstruirse.
Poco más que añadir.
El reto inmediato para las nuevas coordinadoras será evitar que las tensiones internas resurjan. Sumar debe ahora definir su hoja de ruta de cara a las elecciones autonómicas. Y municipales previstas para 2027, así como su relación con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), su socio de gobierno. La formación ha insistido en que su prioridad es mantener la unidad, pero el desafío será convencer a sus bases. Y a los votantes de que puede ofrecer una alternativa sólida sin la figura de Díaz.
Verónica Barbero, de 42 años, es una de las voces más reconocibles de Sumar en el Congreso. Abogada de formación, ha sido diputada por Madrid desde 2019, primero bajo las siglas de Unidas Podemos y luego como parte de Sumar. Su perfil técnico y su experiencia en negociaciones parlamentarias la convierten en una figura clave para la relación con el Gobierno y otros grupos políticos. Barbero ha sido una defensora de políticas sociales y laborales, alineándose con las líneas programáticas de Díaz, pero con un enfoque más institucional.
Rosa Martínez, por su parte, es una economista especializada en políticas sociales. Como secretaria de Estado de Derechos Sociales, ha sido una de las responsables de la implementación de medidas como el Ingreso Mínimo Vital. Su nombramiento como coordinadora refuerza el peso de las políticas sociales en la agenda de Sumar, un área en la que la formación ha buscado diferenciarse de otras fuerzas de izquierda. Lo básico, bien hecho. Martínez, de 45 años, ha evitado hasta ahora los focos mediáticos, pero su experiencia en la administración pública la posiciona como una figura con capacidad de gestión.
Poco más que añadir.
La elección de Barbero y Martínez no ha generado reacciones inmediatas en el resto del arco parlamentario, pero analistas coinciden en que su éxito dependerá de su capacidad para estabilizar Sumar. El partido afronta el desafío de mantener su relevancia en un escenario político cada vez más fragmentado, donde la competencia con otras formaciones de izquierda, como Podemos, sigue siendo un factor clave.
En el corto plazo, Sumar deberá definir su estrategia para las elecciones europeas de 2024, donde se medirá su capacidad para movilizar a su electorado. La formación ha anunciado que trabajará en un programa común con otras fuerzas progresistas, pero la ausencia de Díaz podría complicar las alianzas. Además, la relación con el PSOE será determinante: aunque ambos partidos comparten gobierno, las tensiones por la distribución de poder y las políticas sociales han sido frecuentes. Poco más que añadir.
Para los votantes, la pregunta es si Sumar logrará superar su imagen de partido en crisis y presentar una propuesta atractiva. La alta participación en la asamblea —con más de 1.200 delegados, según fuentes internas— sugiere que la base está dispuesta a dar una oportunidad a la nueva dirección. Sin embargo, el tiempo dirá si Barbero y Martínez consiguen consolidar un proyecto que, por ahora, sigue en construcción.




