Chat Santa Coloma de Farners
Capital de la Selva, municipio termal con balneario y mercado comarcal.
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Sobre Santa Coloma de Farners
Los jueves a las nueve de la noche, Jordi se conecta desde el bar de su tío en Santa Coloma, el mismo desde donde vio el Barça ganar la Champions del 92. No es el único. Hay tres o cuatro que repiten horario como si fuera misa: el del balneario que siempre pregunta por la temperatura del agua, la señora que vende embutidos en el mercado y suelta cada semana que "el chorizo de ahora no sabe a nada", y ese chaval que estudia en Girona pero entra para que le expliquen cómo se hacía antes la butifarra. Jordi llegó en 2012 buscando gente de la comarca cuando se mudó a Barcelona, y se quedó porque aquí nadie le pide que hable "fino". Si tecleas "hola" a esa hora, te responden cinco voces a la vez, como si el chat oliera a café de máquina y a humedad de termas.
El fútbol es sagrado, pero no como en otras salas. Aquí no se habla de si el Madrid es mejor que el Barça —eso ya lo dan por sentado—, sino de si el Farners CF merece ascender o de por qué el equipo de veteranos del pueblo juega con botas de los 80. La política, en cambio, se cuece a fuego lento: alguien suelta que el ayuntamiento debería arreglar las fuentes termales y en dos minutos hay un hilo de veinte mensajes con fotos de grietas, memes de Rajoy y un enlace a un artículo de 2003 sobre la privatización del balneario. Los domingos, cuando no hay partido, la conversación deriva hacia lo práctico: "¿Alguien sabe dónde venden leña buena?", "Mi abuela jura que el agua de la fuente de Can Vilallonga cura la artrosis" o "¿Qué pasó con la tienda de ultramarinos de la plaza?". Y luego está el humor negro: si alguien menciona que el mercado comarcal está en crisis, otro responde con un "pues igual que mi matrimonio, pero al menos el mercado no me pide explicaciones".
Lo que no tiene ninguna otra sala es el "termómetro de los lunes". Desde hace años, el primer mensaje del día después del fin de semana es siempre el mismo: alguien pregunta "¿A qué temperatura está el agua hoy?" y en menos de un minuto hay tres respuestas distintas, todas con decimales. La gracia está en que nadie sabe realmente la temperatura —el balneario no publica datos en tiempo real—, pero todos participan como si fuera un ritual. También está la rivalidad con la sala de Girona: si un usuario de allí entra y dice "en Girona lo hacemos mejor", le llueven respuestas tipo "claro, como vuestro equipo de fútbol" o "sí, pero vosotros no tenéis termas". Y luego están los *nicks* históricos: "TermalMan", que lleva desde 2009 y solo habla de hidroterapia, o "LaVendedoraDeChorizos", que cada Navidad anuncia su puesto en el mercado con un "¡Este año el fuet no falla!". Si te quedas hasta tarde, a partir de la una de la madrugada, la sala se convierte en un confesionario: divorcios, deudas, sueños de montar un negocio en el pueblo. Nadie juzga. Todos han pasado por lo mismo.
Para entrar, solo necesitas un nick y un cliente IRC (o la web de ChatZona). No hay registro, no hay normas escritas más allá de "no seas gilipollas". Si pones "Santa Coloma" en el canal, alguien te saludará en menos de un minuto, aunque sea para preguntarte si eres el primo de fulanito o si vienes por el balneario. Funciona igual en el móvil que en un ordenador de los 90