Chat Roquetes
Municipio del Baix Ebre con el Observatori de l'Ebre y paisaje de montaña y río.
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Sobre Roquetes
Los martes por la noche, cuando el Observatori de l'Ebre apaga sus telescopios, Jordi se conecta desde el bar de su tío en Roquetes con el móvil en modo ahorro. Lleva el nick *EbreSec* desde 2012, cuando entró por primera vez para preguntar si alguien había visto el cometa que anunciaban en las noticias. Ahora ya no mira el cielo, pero sigue aquí porque, dice, "aquí nadie te juzga si dices que el Barça juega como mi abuela en zapatillas". La sala huele a café quemado y a debates que empiezan con fútbol y acaban en si el río Ebro debería tener más presas o menos. Jordi no lo sabe, pero su forma de escribir —con puntos suspensivos después de cada insulto cariñoso— delata que es él antes incluso de que salude.
Lo que pasa en Roquetes no se queda en Roquetes, pero casi. Los domingos, el chat se llena de *¡GOOOOL!* en mayúsculas y de apuestas sobre si el árbitro del Nàstic es "el mismo que nos robó en 2003 o su hijo clonado". Entre partido y partido, alguien suelta un *"¿Alguien sabe dónde venden butano bueno por Tortosa?"* y en cinco minutos hay tres respuestas, dos memes y un debate sobre si el butano de Repsol huele a "químico de los 80" o a "infancia en una caravana". La política entra sin llamar: un *@PPdeRoquetes* y un *@PodemosBaixEbre* se tiran pullas hasta que *@AbuelaTere* —que tiene 78 años y escribe con dos dedos— suelta un *"Callaros ya, que me estáis quitando el sueño"* y todos se callan. También hay sitio para lo raro: el otro día, *@Montsià89* preguntó si alguien había visto luces extrañas cerca del pantano, y en media hora había teorías que iban desde ovnis hasta "el reflejo de la luna en los plásticos del invernadero de Amposta".
Lo que no tiene ninguna otra sala es ese equilibrio imposible entre el orgullo local y el cachondeo. Aquí nadie se toma en serio, pero todos saben que cuando *@XaviElDelTaller* dice *"mañana cierro a las 12 porque me operan de la hernia"*, a las 11:55 hay cinco personas preguntando cómo está. Tienen un código no escrito: si alguien menciona el *Observatori*, el tema deriva en si los científicos son "unos listillos de Barcelona" o "los únicos que saben lo que hacen". Y los viernes a las 23:00, sin falta, *@LaiaDeLesCases* suelta un *"¿Alguien se apunta a tomar algo en el Bar del Puerto?"* aunque todos sepan que es mentira y que en realidad está en pijama viendo *Sálvame*. También está el *Día del Silencio*, una tradición que empezó cuando un usuario se quejó de que la sala era "un gallinero" y, desde entonces, cada 17 de agosto —aniversario del día que se cayó el servidor en 2010— nadie habla durante una hora. Lo cumplen a rajatabla.
Para entrar, basta con poner un nick y conectarte a *irc.chatzona.com* en el canal *#Roquetes*. No hace falta registro, ni foto, ni saber de qué va el IRC: aquí el único requisito es aguantar que te pregunten *"¿Tú de dónde sales?"* en los primeros treinta segundos. Funciona igual en el móvil que en un PC de 2005, porque ChatZona