Chat Mont-roig del Camp
Municipio del Baix Camp vinculado a Joan Miró, con playas en Miami Platja.
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Sobre Mont-roig del Camp
Los domingos a las seis de la tarde, Lluís ya tiene el móvil en la mesa del bar con la pantalla iluminada. No falla: se conecta desde el mismo banco de la plaza de la Vila, ese donde el ayuntamiento puso wifi gratis después de que medio pueblo firmara la queja. Lleva aquí desde 2012, cuando su hijo se fue a trabajar a Alemania y él descubrió que en esta sala la gente no le preguntaba "¿cómo estás?" por educación, sino que le soltaban directamente: "Oye, Lluís, ¿qué tal el arroz de tu cuñada? Porque el mío me quedó como un ladrillo". Ahora es el que avisa cuando el Barça juega en abierto en La 1 y se forma el debate: "Si no ponen a Pedri de falso nueve, esto se va a la mierda".
Las conversaciones aquí huelen a salitre y a polémica local. Alguien pregunta cada verano si Miami Platja sigue siendo "el Benidorm de los pobres" o si ya le han colado un chalet de esos con piscina infinita. Los del pueblo se quejan de que los turistas alemanes dejan las toallas en la arena a las siete de la mañana, pero luego son los primeros en alquilarles el apartamento. Los miércoles, cuando no hay fútbol, sale el tema Miró: "¿Vale la pena pagar cinco euros por ver cuatro garabatos en la Fundació?" —pregunta un nick nuevo—. "Claro, tío, pero entra a las doce, que a esa hora no hay guiris y puedes hacerte el intelectual sin que te miren raro", le contesta otro. Y luego están los debates serios que nadie se atreve a tener en el bar: si el alcalde debería dimitir por lo de las depuradoras, o por qué coño en Mont-roig no hay ni un puto cajero desde que cerró el del Mercadona.
Lo que no tiene esta sala es el rollo impostado de otros canales. Aquí el insulto cariñoso es moneda corriente: si llevas más de un mes conectado, ya eres "el de los memes viejos" o "la que siempre defiende a los okupas". Hay un bot que cada Navidad publica el mismo chiste malo sobre los Reyes Magos y el camello, y aunque todos ponen los ojos en blanco, nadie lo borra. Los viernes por la noche, cuando los jóvenes salen de fiesta, la sala se llena de consejos no solicitados: "No bebáis en el chiringuito de la playa, que el cubata lo hacen con garrafón de Mercadona". Y si alguien menciona el "Club Náutico", automáticamente salta otro: "¿El de los yates que valen más que el PIB de Andorra? Sí, hombre".
Para entrar, basta con poner un nick y conectarte a ChatZona.com desde cualquier cliente IRC (o desde la web, si no te complicas). No piden email, no hay registro, ni fotos de perfil: aquí lo que importa es lo que escribes. La sala está abierta las 24 horas, pero si entras un martes a las tres de la madrugada, no te extrañes si solo hay dos personas hablando de lo mal que envejeció el último disco de Estopa. Lo bueno es que, aunque sea tu primera vez, en menos de cinco minutos alguien te preguntará de dónde eres o te soltará un "¿y tú qué opinas de lo de la rotonda nueva?". Y si no respondes, siempre habrá otro que lo haga por ti.