Chat Lliçà de Munt
Localidad del Vallès Oriental con desarrollo residencial y buenas comunicaciones.
Entra al Lliçà de Munt
Sin registro, sin descarga. Elige tu nick y empieza a chatear.
Sobre Lliçà de Munt
Los viernes a las nueve y media, cuando la tele ya no da más de sí y el bar del pueblo cierra sus puertas, Jordi se conecta desde el móvil en el sofá con una cerveza en la mano. Lo hace desde 2012, cuando aún vivía en Barcelona y Lliçà de Munt era solo un nombre en un cartel de autopista. Ahora es su pueblo, aunque sigue usando el nick de entonces —*ElTecnoDeGràcia*— y sigue siendo el primero en soltar un *"¿Alguien ha visto el último fichaje del Barça o es otro timo de Laporta?"* antes de que nadie más haya terminado de saludar. No es el más viejo del canal, pero sí el que mejor recuerda cuando aquí solo éramos cinco y discutíamos si el Plan de Ordenación Urbanística iba a joder el último campo de almendros. Ahora somos treinta y pico, pero el ritual es el mismo: Jordi abre el debate, alguien le contesta con un meme de Messi llorando, y en cinco minutos ya estamos hablando de si el AVE a Granollers llegará algún día o si el alcalde nuevo es otro vendido a los promotores.
Lo que pasa aquí no es solo hablar del pueblo. Es el *dónde* y el *cómo*. Los lunes, por ejemplo, son sagrados: toca queja laboral. *"Oye, ¿alguien sabe de algo en el polígono de Lliçà? Me han dicho que en la fábrica de plásticos pagan bien, pero no quiero acabar como mi cuñado, que lleva tres años en turno de noche y ya no distingue el día de la noche"*. Los miércoles, en cambio, son para la nostalgia: fotos de cómo era la plaza antes de que la remodelaran, debates sobre si el *Can Toni* era mejor bar que el *Ca l’Agustí* (la respuesta correcta es sí), o ese hilo recurrente sobre *"¿os acordáis de cuando venía el panadero con la furgoneta y tocaba el claxon?"*. Los domingos, claro, son para el fútbol, pero no del Madrid-Barça —aquí se vive el *Lliçà FC* como si fuera el Rayo Vallecano—. *"El árbitro es un vendido, el 9 no marca ni un penalti amañado, y el entrenador debería estar en la cárcel por ese sistema defensivo"*, escribe *LaPepa69*, que en realidad es una señora de 60 años que solo viene a soltar pullas y desaparecer. Y luego están los temas serios: la sequía, el precio de la luz, o ese vecino que aparca el coche encima de la acera. *"Oye, ¿sabéis si el ayuntamiento ha puesto ya las multas por lo de los contenedores? Porque el de la calle Major sigue dejando las bolsas fuera como si esto fuera Somalia"*, suelta alguien, y en media hora ya hay diez respuestas, tres teorías conspirativas y un enlace a un artículo de *El 9 Nou* que nadie va a leer.
Lo que hace única a esta sala no es el pueblo —hay mil como Lliçà de Munt—, sino cómo lo contamos. Aquí nadie se corta: si el tema es el nuevo centro comercial, alguien dirá *"eso es un nido de okupas y yonquis"* antes de que acabes de teclear *"buenas tardes"*. Hay un humor negro que solo funciona entre nosotros: cuando el año pasado se inundó el polideportivo, *ElRata* escribió *"menos mal que el agua no llegó a la pista de pádel, que eso sí que sería una tragedia nacional"*, y la sala se partió. También está el *juego de los apodos*: si vives en la urbanización *Els Pins*, eres *Pinocho*; si trabajas en el Mercadona, *La