Chat L'Arboç
Municipio del Baix Penedès con industria papelera y fácil acceso a la autopista AP-7.
Entra al L'Arboç
Sin registro, sin descarga. Elige tu nick y empieza a chatear.
Sobre L'Arboç
Los domingos a las siete de la tarde, Jordi se conecta desde el sofá de su piso en Vilafranca con el portátil sobre las piernas y un botellín de Estrella en la mesa baja. No falla. Lleva desde 2012 entrando a L'Arboç, primero desde un cibercafé de la carretera de Barcelona y ahora desde casa, donde su mujer le grita que baje el volumen del partido. "Aquí no hay algoritmos que te digan qué opinar", suelta mientras teclea con dos dedos, como si el teclado le debiera dinero. La primera vez llegó buscando trabajo en la papelera de la zona —alguien en el bar le dijo que aquí se enteraba uno de las vacantes antes que en el SEPE—, pero se quedó por los memes de los lunes y por ese tío que siempre suelta que el alcalde es un "figura" con una naturalidad que parece ensayada.
Lo que pasa aquí no es solo fútbol o política, aunque de eso hay para parar un tren. Los martes, después de las noticias de la tele, alguien abre el melón de si la AP-7 debería tener más salidas hacia el pueblo o si es mejor que se quede como está, "que así no nos llenamos de guiris buscando el chiringuito barato". Los jueves, cuando cierran las fábricas, la sala se llena de mensajes tipo "¿Alguien sabe de algo en Torredembarra?" o "Oye, que en la papelera de Can Coll buscan gente para turno de noche, pero ojo con el jefe, que es más raro que un perro verde". Y luego están los debates eternos: si el Barça juega mejor con o sin Lewandowski, si el pan con tomate de aquí es mejor que el de Sitges (spoiler: lo es), o si el nuevo Mercadona del polígono va a joder a los pequeños comercios. Todo con un humor que oscila entre el sarcasmo y el "no te pases, que te conozco".
Lo que hace única a esta sala es ese olor a pueblo grande con aspiraciones de ciudad. Aquí no hay turistas ni forasteros de paso: son los mismos apodos desde hace años, los mismos chistes internos sobre el concejal que siempre se equivoca de micrófono en los plenos, y esa tradición no escrita de que, si alguien pregunta por un fontanero o un electricista, al menos tres personas le pasan el contacto de "el Manolo" antes de que acabe de escribir. Los viernes, cuando cae la noche, la sala se convierte en un bar de barra larga donde se mezclan los que acaban de salir del curro con los que llevan tres horas en el sofá. Y si alguien nuevo entra preguntando por la autopista, le responden con un "¿Vienes de lejos o qué?" que suena a bienvenida y a advertencia a la vez.
Para entrar solo necesitas un nick y ganas de hablar. No hace falta registro, ni contraseñas, ni dar explicaciones: ChatZona lleva desde 2007 funcionando con IRC puro, así que vale con cualquier cliente o incluso desde el navegador. Si te conectas un domingo por la tarde, lo raro sería que nadie te respondiera en los primeros dos minutos. Eso sí, prepárate para que te pregunten si eres de aquí, de Vilafranca o de "fuera", porque en L'Arboç las distancias se miden en salidas de autopista.