Un 30 % de la programación en las 500 mayores empresas tecnológicas del planeta ya la lleva a cabo una IA sin supervisión directa. El estudio de McKinsey indica que agentes autónomos redactan, revisan y despliegan código, y herramientas como GitHub Copilot Workspace y Claude Code están al frente de esta revolución. En mi criterio, la velocidad con la que estas plataformas sustituyen tareas rutinarias supera lo que muchos esperábamos hace apenas un par de años.
En España, la transformación digital se concentra en Madrid y Barcelona, donde más del 75 % de las startups del país tienen su base. En los últimos tres años, más de 600 compañías han atraído capital de riesgo, y la demanda de perfiles en programación, UX y ciberseguridad no para de crecer. Los bootcamps tecnológicos, que multiplican sus plazas cada año, son la prueba de que el mercado de talento está de pelos.
Para el usuario medio, la automatización se traduce en servicios más personalizados, trámites más ágiles y entretenimiento al alcance de cualquier dispositivo. Sin embargo, la brecha digital sigue siendo el mayor obstáculo social; cerrar esa separación es tan urgente como seguir innovando. Yo creo que las políticas públicas deben acompañar la adopción de IA para que nadie quede fuera del progreso.




