Cuando se habla de ataques con misiles, el motor suele quedar relegado a un segundo plano, pero es el elemento que determina la distancia, velocidad y trayectoria de cada proyectil. En la noche de este martes, el Ejército de Estados Unidos anunció que Irán había lanzado múltiples misiles contra sus fuerzas en Oriente Próximo. El hecho no es nuevo, pero la cuestión de qué tipo de motor se empleó y cómo afecta a la estrategia de defensa merece atención.

Los misiles modernos se clasifican en dos familias de propulsión: solid‑state y liquid‑state. Los motores de combustible sólido, como los que se encuentran en la familia FGM‑148 Javelin, emplean una mezcla de pólvora y oxidante que se quema de forma continua. Su ventaja Oxígeno químico está siempre a bordo, lo que permite un despliegue inmediato y reduce la logística de combustible. Por otro lado, los motores de combustible líquido, como los que utilizan los misiles HIMARS, requieren una mezcla de propulsante y oxidante que se inyecta en la cámara de combustión. Estos motores ofrecen una mayor flexibilidad de potencia y control, pero son más complejos de manejar.

En el contexto de la ofensiva de EE.UU., es probable que se haya utilizado una combinación de ambos tipos. Los misiles de corto alcance, que deben reaccionar en segundos, suelen llevar motores flight‑solid, mientras que los de largo alcance pueden contar con motores liquid para ajustar la trayectoria durante el vuelo.

La elección del motor también influye en la capacidad de evasión de sistemas de defensa aérea. Los motores de combustible sólido generan menos humo y calor comparados con los líquidos, lo que dificulta su detección térmica. Además, la trayectoria de ascenso y descenso de un misil con motor sólido es más abrupta, lo que reduce el tiempo de respuesta de los sistemas anti‑misiles.

Más allá de la técnica pura, la disponibilidad de motores de misiles adecuados también depende de la cadena de suministro y la capacidad industrial de los países involucrados. Los Estados Unidos cuentan con una infraestructura robusta que permite la producción y actualización continua de motores, mientras que otros actores pueden verse limitados por restricciones tecnológicas y comerciales.

El motor de misil es la pieza central que convierte una idea táctica en una acción concreta. Su diseño, rendimiento y disponibilidad determinan la efectividad de cualquier campaña de cohetería, y por eso las naciones que participan en conflictos aéreos deben prestar una atención especial a la evolución de esta tecnología.