Al abrir la ficha técnica de un coche, te topas con una lluvia de números que a veces parecen más enigmáticos que útiles. Descubre aquí los que realmente importan.
Potencia: CV vs kW
En el continente, la potencia se publica en kilovatios (kW); sin embargo, el lenguaje popular sigue usando caballos de vapor (CV o hp). La equivalencia es simple: 1 kW = 1,36 CV. Así, un motor de 110 kW se traduce en unos 150 CV.
Esta cifra afecta la velocidad máxima y la aceleración a altas revoluciones, pero en la ciudad y en trayectos mixtos su influencia se reduce. Si tu prioridad es el rendimiento puro, la potencia será un factor clave; si buscas economía y manejo ágil, no es tan decisiva.
Par motor: la fuerza que mueve el coche
El par, medido en newton‑metros (Nm), indica la torsión que el motor entrega. Es el motor que decide cuán rápido reaccionará al pisar el acelerador desde parado y cuán fácilmente podrá adelantar en la autopista. Los diésel y los eléctricos suelen ofrecer un par elevado incluso a bajas revoluciones, lo que los hace más ágiles en la ciudad.
WLTP vs NEDC: el consumo que realmente importa
El ciclo NEDC, vigente hasta 2017, sobreestimaba la autonomía y subestimaba el consumo real, con diferencias que podían alcanzar entre el 30 % y el 40 %. El WLTP, introducido en 2018, se acerca más a la realidad, aunque sigue siendo optimista. En la práctica, añade entre un 10 % y un 15 % al consumo WLTP para aproximarse al rendimiento diario.
Etiqueta energética
La clasificación de la DGT (Cero, ECO, C, B) decide los privilegios de circulación en zonas de bajas emisiones y los descuentos en el impuesto de circulación. Antes de firmar la compra, revisa la etiqueta: ciudades como Madrid y Barcelona restringen el acceso a vehículos sin etiqueta favorable.




