El anuncio llegó a la hora de la tarde, cuando los empleados de la planta de Wolfsburg aún se preparaban para el cierre de turno. Volkswagen reveló que reducirá la producción a la mitad y eliminará la mitad de su catálogo, según La Voz de Galicia. Los sindicatos, ya en pie de guerra, se movilizan en toda Alemania para impedir posibles cierres y despidos.
Reuters explica que la medida es una respuesta directa a la crisis que ha golpeado al Grupo desde el escándalo de emisiones. Aún no se han revelado los modelos que desaparecerán, pero la cifra del 50 % en la gama sugiere un cambio radical.
En el sector automotriz, la presión es constante: consumidores demandan más electrificación, regulaciones ambientales se endurecen y la competencia de marcas chinas crece. Volkswagen intenta reajustarse, pero el reto es enorme. El Correo destaca que la compañía está abriendo sus fábricas a la producción de vehículos chinos, una jugada que podría equilibrar la balanza frente a marcas como BYD y NIO.
El número exacto de despidos no se conoce, pero El Periódico estima que podrían llegar a 100 000 trabajadores. Los sindicatos y los empleados de Volkswagen temen que la reducción de la producción afecte no solo a la empresa, sino a toda la cadena de suministro y a la economía local.




