España en el Mundial 2026: así se prepara la Roja para volver a hacer historia

Joan García y Marc Pubill no esperaban el teléfono. Menos aún que fuera Luis de la Fuente quien les dijera que su vida cambiaba en ese instante. La llamada llegó, y con ella, el billete a un Mundial que promete ser distinto a todos los anteriores: 48 selecciones, 104 partidos y tres países —Estados Unidos, México y Canadá— como anfitriones. España, campeona de Europa en 2024, no quiere ser una más. Quiere repetir el sueño de 2010.

El seleccionador no ha perdido el tiempo. La lista que presentó ayer confirma lo que muchos sospechaban: la Roja apuesta por la juventud, pero sin quemar etapas. Hay veteranos que ya saben lo que es ganar —como Rodri o Morata—, y hay chavales que aún huelen a césped de La Masía o Valdebebas. La cantera sigue siendo el mejor seguro de vida del fútbol español. Y De la Fuente lo sabe.

El estilo, ese que hizo temblar a medio mundo con la pelota en los pies, no ha muerto. Sigue ahí: posesión, presión hasta el agotamiento, cambios de ritmo que dejan sin aliento. Eso sí, con matices. Porque el fútbol no es una ciencia exacta, y menos cuando el rival te estudia con algoritmos y drones. "No jugamos igual con Pedri que con Gavi en el campo", admitió el técnico en rueda de prensa. Y tiene razón. La identidad está clara; la ejecución, en constante evolución.

El sorteo que puede marcar el destino

El Mundial 2026 no perdona. Con 48 equipos, el formato premia a los dos primeros de cada grupo, pero también a los ocho mejores terceros. Eso significa que un tropiezo no te elimina, pero un error sí te puede mandar a casa. España sabe que, en Norteamérica, el calor, los viajes y la presión mediática serán factores clave. "No es lo mismo jugar en Madrid que en Dallas a 40 grados", bromeó un directivo de la RFEF. La broma esconde una verdad incómoda: este torneo será una prueba de resistencia física y mental.

El sorteo, previsto para diciembre, decidirá si la Roja se enfrenta a rivales accesibles o si, por el contrario, cae en un grupo de la muerte. Lo único seguro es que habrá sorpresas. Con tantas selecciones nuevas —África y Asia tendrán más plazas que nunca—, el factor desconocido pesará. España no puede dormirse: en 2022, Marruecos demostró que el fútbol ya no tiene dueños.

La Liga, ese semillero infinito

El 70% de los convocados por De la Fuente juega en España. No es casualidad. LaLiga sigue siendo el mejor escaparate para llegar a la selección, y los clubes lo saben. El Barça y el Madrid, con sus canteras de élite, son las fábricas de talento más prolíficas, pero no las únicas. El Atlético, la Real Sociedad o el Betis también aportan jugadores con minutos y experiencia en competiciones europeas. "Aquí se aprende a ganar bajo presión", dijo un día Xavi. Y no le faltaba razón.

Pero el fútbol español no vive solo de su liga. La Champions y la Europa League son el examen definitivo para los internacionales. Jugar contra el City, el Bayern o el PSG no tiene precio. Cada partido es un master acelerado en táctica, intensidad y gestión del error. Por eso, cuando España salta al campo, lo hace con jugadores curtidos en batallas reales. No son promesas; son realidades.

El Mundial 2026 no será fácil. Pero si algo ha demostrado esta selección es que sabe reinventarse. En 2010, con un equipo de leyenda; en 2024, con una generación que no conocía la derrota. Ahora toca escribir un nuevo capítulo. Y esta vez, con dos nombres —García y Pubill— que nadie olvidará.