El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es la retribución mínima que un trabajador puede percibir en España por una jornada legal a tiempo completo, sea cual sea su sector o categoría profesional. Su fijación cada año es uno de los debates económicos y sociales más relevantes del país.
Cómo se determina el SMI
El Gobierno establece el SMI mediante decreto, previa consulta con los agentes sociales —sindicatos mayoritarios (CC.OO. y UGT) y organizaciones empresariales (CEOE y CEPYME). La negociación tiene en cuenta el IPC, la productividad nacional, el contexto económico general y los objetivos de convergencia con la media europea. El Estatuto de los Trabajadores fija que debe revisarse anualmente.
La evolución reciente
El SMI en España ha tenido un incremento notable en los últimos años. En 2018 era de 736 euros mensuales en 14 pagas; en 2019 subió a 900 euros y en 2023 alcanzó los 1.080 euros. Los sucesivos incrementos buscan cumplir la recomendación de la OIT de que el SMI alcance al menos el 60% del salario mediano del país.
A quién beneficia
El SMI afecta directamente a los trabajadores con los salarios más bajos: sector servicios, hostelería, comercio, cuidados y trabajo agrario. Según los datos del Ministerio de Trabajo, alrededor de 2-2,5 millones de trabajadores perciben el SMI o un salario muy cercano a él, con mayor concentración en mujeres, jóvenes y personas sin cualificación específica.
El debate económico
Los economistas discuten sobre el impacto del SMI en el empleo. Los estudios del Banco de España y de centros de investigación internacionales presentan resultados mixtos: algunos detectan un leve efecto negativo en el empleo de los colectivos más vulnerables, mientras otros no encuentran un impacto significativo o incluso detectan efectos positivos en la demanda interna.