El metaverso en 2025: qué queda de la promesa y hacia dónde va

La gran promesa tecnológica de 2021-2022 fue el metaverso. Meta invirtió decenas de miles de millones de dólares en Horizon Worlds, su plataforma de mundos virtuales, y cambió el nombre de la empresa para señalar el camino. Pero el resultado inicial fue un decepción: avatares con apariencia básica, pocos usuarios activos y dificultades para justificar el uso cotidiano de los cascos de realidad virtual.

Pero el concepto no ha desaparecido. La integración de inteligencia artificial generativa en los entornos virtuales está abriendo posibilidades que el metaverso original no tenía: avatares más expresivos, mundos generados proceduralmente y herramientas de creación accesibles para no programadores. Esto me hace pensar que el metaverso podría ser más que una mera moda tecnológica.

Qué sigue funcionando del metaverso

Los mundos virtuales tienen tracción real en algunos nichos. Videojuegos como Roblox o Fortnite funcionan como espacios sociales donde millones de usuarios pasan tiempo juntos. Y las plataformas de realidad virtual para formación profesional y simulación tienen adopción creciente en sectores como medicina, arquitectura y defensa. Es interesante ver cómo estos nichos están encontrando valor en la tecnología.

El papel de los nuevos cascos

El Vision Pro de Apple y las últimas generaciones de Meta Quest han mejorado significativamente la resolución, el peso y la comodidad respecto a los primeros modelos. Aunque aún son dispositivos caros y de uso limitado en el tiempo, el hardware avanza más rápido que el software y los casos de uso. Me flipa ver cómo la tecnología sigue evolucionando.

La pregunta de fondo

El gran debate no es si existirá un entorno virtual compartido, sino cuándo alcanzará una escala de uso cotidiano y qué forma tomará. La historia de internet sugiere que las plataformas que conectan personas de forma genuina acaban encontrando su público, aunque el camino sea más largo de lo que anuncian los comunicados de prensa. Esto me hace reflexionar sobre el futuro del metaverso y su potencial impacto en nuestra sociedad.