España ha desarrollado en los últimos años un segmento de lujo consolidado que va más allá de los destinos tradicionales del turismo de masas. Madrid y Barcelona compiten con París y Milán como destinos de compras de lujo, con avenidas y barrios donde se concentran las principales marcas internacionales.
El turismo de compras de lujo
Los viajeros de alto poder adquisitivo procedentes de China, los países del Golfo Pérsico y Estados Unidos son los principales impulsores del segmento de lujo en España. El turista de lujo gasta en media varias veces más que el turista convencional, lo que lo convierte en un segmento estratégico para la industria hostelera y comercial.
Madrid y Barcelona como destinos premium
El Paseo de Gracia en Barcelona y la milla de oro de Madrid (Ortega y Gasset, Serrano) concentran la mayor densidad de boutiques de lujo. La apertura de flagship stores de las grandes marcas de moda, joyería y relojería ha transformado estos barrios en destinos de compras de referencia internacional.
La moda española de lujo
Marcas como Loewe, Balenciaga (de origen español, aunque bajo el grupo Kering) y la expansión internacional del grupo Inditex con su línea premium reflejan la capacidad del sector español para competir en el segmento alto. Loewe, en particular, ha vivido un renacimiento bajo la dirección creativa de Jonathan Anderson que la ha convertido en una de las marcas más influyentes del lujo global.
Los retos del segmento
La proliferación de falsificaciones, la competencia de destinos como Dubái y el impacto de las tensiones geopolíticas en los flujos de turistas internacionales son los principales riesgos para un sector que depende de manera significativa de compradores extranjeros.