El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (PP), asumió este viernes su tercer mandato consecutivo al frente del gobierno autonómico tras alcanzar un acuerdo con Vox que le garantizó la investidura. La ceremonia de toma de posesión, celebrada en Sevilla, estuvo marcada por la polémica en torno al pacto. Con la formación de extrema derecha, que ha sido cuestionado por partidos de la oposición y sectores de la sociedad civil.
Moreno, que gobernó Andalucía en coalición con Ciudadanos durante su primer mandato (2019-2022) y en solitario con apoyo externo en el segundo (2022-2026), logró esta vez la presidencia gracias a los votos de Vox, que obtuvo 14 escaños en las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo. El acuerdo entre ambas formaciones, sellado tras semanas de negociaciones, incluye concesiones en áreas como educación, sanidad. Y políticas migratorias, aunque Moreno ha restado importancia a su impacto en la gestión diaria del gobierno.
Poco más que añadir.
En su discurso de investidura, el presidente andaluz insistió en que el pacto con Vox no altera los «valores» de su gobierno. Y llamó a «todos los andaluces» a sumarse a lo que denominó la 'vía andaluza', un modelo de gobernanza basado en el diálogo y la búsqueda de consensos. «Espero una legislatura fructífera o no será», advirtió Moreno, en un mensaje dirigido tanto a sus socios de gobierno como a la oposición.
El concepto de 'vía andaluza' ha sido uno de los ejes centrales del discurso de Moreno desde que asumió la presidencia en 2019. El presidente ha presentado este modelo como una alternativa a la polarización política que, según él, caracteriza a otras comunidades autónomas. Sin embargo, el pacto con Vox ha puesto en duda la viabilidad de esta estrategia, especialmente tras las críticas recibidas. Por parte de partidos como el PSOE y Adelante Andalucía, que acusan a Moreno de traicionar sus principios para mantenerse en el poder.
En su toma de posesión, Moreno reiteró su compromiso con este enfoque y aseguró que seguirá siendo «fiel a sí mismo». «La vía andaluza es la del diálogo, la del respeto y la del trabajo por Andalucía», declaró, invitando a todos los partidos. Y ciudadanos a sumarse a este proyecto, independientemente de su voto en las últimas elecciones. No obstante, analistas políticos señalan que el acuerdo con Vox podría tensionar la relación con otros grupos parlamentarios y dificultar la aprobación de leyes clave durante la legislatura.
Poco más que añadir.
El presidente también hizo referencia a la necesidad de «hacer grandes cosas» por Andalucía, un mensaje que algunos interpretan como un intento de desviar la atención de las concesiones hechas a Vox. Entre los puntos más controvertidos del pacto se encuentran medidas como la eliminación de la perspectiva de género en las políticas públicas, la revisión de los protocolos contra la violencia machista. Y la reducción de fondos para cooperación internacional, aspectos que han generado rechazo en organizaciones feministas y de derechos humanos.
El tercer mandato de Moreno arranca con una agenda cargada de desafíos. Según fuentes del gobierno autonómico citadas por ABC, las prioridades para los próximos meses incluyen la elaboración de los presupuestos de 2027, la convocatoria de oposiciones. Para reducir la temporalidad en la administración pública y la creación de nuevos organismos, entre ellos una agencia de ciberseguridad y una oficina de transformación digital.
Los presupuestos de 2027 serán especialmente relevantes, ya que marcarán la hoja de ruta económica del gobierno para los próximos años. Moreno ha señalado que buscará mantener el equilibrio fiscal, pero el acuerdo con Vox podría limitar su margen de maniobra en áreas como sanidad. Y educación, donde la formación de extrema derecha ha exigido recortes en programas considerados «ideológicos».
Poco más que añadir.
Otro de los frentes abiertos es la gestión de los fondos europeos, que Andalucía debe ejecutar antes de 2026 para evitar su pérdida. El gobierno autonómico ha reconocido retrasos en la ejecución de estos fondos, especialmente en proyectos de transición ecológica y digitalización, lo que ha generado críticas desde Bruselas y Madrid.
Además, el nuevo ejecutivo deberá abordar la reforma del Estatuto de Autonomía, un tema recurrente en la política andaluza que Moreno ha pospuesto en anteriores legislaturas. La oposición ha acusado al presidente de utilizar esta reforma como moneda de cambio en sus negociaciones con Vox, algo que el gobierno autonómico niega.
El pacto entre el PP y Vox ha generado una ola de críticas desde la oposición. El secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, calificó el acuerdo de «traición a Andalucía» y advirtió de que su partido no facilitará la gobernabilidad del ejecutivo autonómico. Por su parte, Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía, acusó a Moreno de «vender el alma al diablo». Para mantenerse en el poder y anunció movilizaciones en contra de las políticas del nuevo gobierno.
Poco más que añadir.
Desde el ámbito social, organizaciones como la Plataforma 8M o Ecologistas en Acción han expresado su preocupación por el impacto del pacto en derechos fundamentales. «Este acuerdo supone un retroceso en políticas de igualdad y sostenibilidad», declaró una portavoz de la Plataforma 8M, que ha convocado protestas para los próximos días.
En el ámbito nacional, el acuerdo en Andalucía ha reavivado el debate sobre la normalización de Vox en las instituciones. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, evitó pronunciarse directamente sobre el pacto, pero recordó que su partido «siempre defenderá los valores constitucionales». Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, respaldó a Moreno y destacó que el acuerdo garantiza «estabilidad y gobernabilidad» en la comunidad autónoma.
Con una legislatura que se prevé compleja, Moreno deberá demostrar si la 'vía andaluza' es compatible con un gobierno en minoría apoyado por Vox. Los próximos meses serán clave para evaluar si el presidente logra mantener el equilibrio entre sus promesas de diálogo. Y las exigencias de su socio parlamentario, o si, por el contrario, Andalucía se adentra en un periodo de mayor confrontación política.




