En 2025 sólo 82 000 matrimonios se disolvieron en España, la cifra más baja desde que el divorcio se legalizó en 1981. Ese número contrasta con los 130 000 divorcios registrados en 2010 y marca una tendencia que sorprende a demógrafos y sociólogos.
La explicación
Los analistas coinciden en tres factores clave. Primero, la edad media para contraer matrimonio ha subido a 37 años, lo que retrasa la decisión de casarse y, por extensión, de divorciarse. Segundo, el crecimiento de las parejas de hecho –que no aparecen en las estadísticas de divorcio– reduce la base de datos tradicional. Por último, la terapia de pareja y la meditación, que han experimentado un aumento del 40 % en los últimos cinco años, parecen estar reforzando la convivencia.
El matrimonio en caída libre
El registro oficial muestra 165 000 bodas en 2025, también un mínimo histórico. Sin embargo, el total de uniones estables (matrimonios más parejas de hecho) se mantiene estable. Lo que cambia es la forma, no el compromiso; la gente sigue eligiendo vivir en pareja, pero prefiere esquemas menos formales.
Las bodas más caras de la historia
Curiosamente, la reducción del número de ceremonias ha elevado el gasto medio por boda a más de 25 000 euros, prácticamente el doble de lo que se pagaba hace quince años. Esta inflación refleja una preferencia por eventos más elaborados y personalizados, una tendencia que, a mi juicio, indica que la celebración sigue siendo un símbolo de estatus, aunque sea menos frecuente.




