En la madrugada del 12 de marzo, un disparo resonó en las calles de Trujillo y se convirtió en tragedia cuando el hermano del alcalde distrital de Pataz fue asesinado a balazos justo al salir de un restaurante. La escena, capturada por testigos, mostró a la víctima acribillada en un instante que dejó al barrio en shock.

La capital de La Libertad ha visto crecer la violencia en los últimos años. Grupos criminales, ligados a la producción de coca y al narcotráfico, han ampliado sus operaciones, provocando una fricción cada vez más palpable entre las bandas armadas y las fuerzas de seguridad.

Este homicidio expone la fragilidad de los dirigentes locales ante las amenazas de estos grupos. La Policía Nacional ya ha abierto una investigación para identificar a los responsables, mientras la comunidad exige una protección más efectiva.

El ministro de Seguridad Pública, Rafael Belaunde, respaldó la actuación policial, resaltando los esfuerzos para desmantelar las redes criminales. En respuesta, la Policía Nacional ha anunciado el aumento de patrullajes en las zonas más críticas.

Los vecinos de Trujillo, visiblemente inquietos, subrayan la urgencia de reforzar la coordinación entre la policía, el gobierno local y las organizaciones civiles para asegurar la tranquilidad de la ciudad.