Claves

  • Brian Schmidt, Nobel de Física 2011, participa en las XIV Jornadas Astronómicas de Almería
  • Carole Mundell, máxima autoridad científica de la ESA, interviene en el evento
  • La Universidad de Almería (UAL) acoge el encuentro con actividades para público general y estudiantes

Almería mira al cielo con dos premios Nobel en la misma sala

El auditorio de la Universidad de Almería (UAL) se queda pequeño estos días. No es para menos: entre el público hay estudiantes que toman apuntes con la misma intensidad con la que otros miran al escenario, donde Brian Schmidt —el astrofísico que demostró que el universo se expande cada vez más rápido— ajusta el micrófono antes de su charla. A su lado, Carole Mundell, la científica que decide hacia dónde apuntan los telescopios de la Agencia Espacial Europea (ESA), repasa sus notas. Almería no suele ser noticia por esto, pero esta semana lo es.

Las XIV Jornadas Astronómicas han convertido a la ciudad en el epicentro de la astronomía europea, aunque sea por unos días. Organizadas por la UAL, el evento reúne a figuras que normalmente solo aparecen en los titulares de revistas científicas o en los créditos de papers con decenas de autores. Schmidt, premio Nobel de Física en 2011 por descubrir la aceleración de la expansión del universo, no es un invitado cualquiera: su trabajo reescribió los libros de texto. Mundell, por su parte, dirige la ciencia de la ESA, lo que significa que tiene la última palabra en misiones que cuestan cientos de millones y que buscan respuestas a preguntas que ni siquiera sabíamos formular hace una década.

Dos visiones del cosmos: del Big Bang a los satélites del mañana

Schmidt no hablará de teorías abstractas. En sus intervenciones, desgranará cómo su equipo —el High-z Supernova Search Team— midió la luz de supernovas lejanas y descubrió que el universo no solo se expande, sino que lo hace cada vez más rápido. Un hallazgo que, como él mismo ha dicho en otras ocasiones, "nos dejó con más preguntas que respuestas". Su charla promete ser un viaje desde los primeros instantes del cosmos hasta los misterios de la energía oscura, ese 68% del universo que no vemos pero que gobierna su destino.

Mundell, en cambio, bajará la astronomía a la Tierra. O mejor dicho, la subirá al espacio. Su ponencia abordará el futuro de la ESA: desde misiones a Marte hasta satélites que vigilan el cambio climático, pasando por telescopios que buscarán planetas habitables. "No es ciencia ficción", suele decir. Y tiene razón. Lo que para muchos suena a película —como el proyecto LISA, que detectará ondas gravitacionales desde el espacio— está más cerca de lo que parece. Mundell explicará cómo Europa compite (y colabora) con la NASA, China o empresas privadas como SpaceX en una carrera que ya no es solo por plantar banderas, sino por entender el universo.

El objetivo de las jornadas, según la organización, es claro: romper el muro entre la ciencia y la gente. No se trata solo de llenar un auditorio, sino de que un estudiante de secundaria salga de allí con la misma sensación que tuvo Schmidt cuando, con 27 años, vio por primera vez los datos que cambiarían la cosmología. O que un profesor de instituto encuentre en las palabras de Mundell argumentos para defender por qué invertir en ciencia no es un lujo, sino una necesidad.

Almería, un observatorio con nombre propio

Que este evento se celebre en Almería no es casualidad. La provincia alberga el Observatorio de Calar Alto, uno de los complejos astronómicos más potentes de Europa. A 2.168 metros de altura, sus telescopios han sido clave en descubrimientos como la detección de exoplanetas o el estudio de galaxias lejanas. "Aquí se hace ciencia de frontera", resume un investigador del centro. Y ahora, con Schmidt y Mundell en la ciudad, esa frontera se acerca un poco más.

Las jornadas no se limitan a conferencias académicas. Hay actividades para todos: talleres donde niños construyen cohetes de papel, proyecciones de documentales bajo las estrellas y mesas redondas donde el público puede preguntar a los científicos sin filtros. "Queremos que la gente vea que la astronomía no es solo para genios con bata blanca", comenta una organizadora. "Es para el que mira al cielo y se pregunta qué hay ahí fuera".

El evento, que se prolonga hasta el fin de semana, cuenta con el apoyo de la Diputación de Almería y varias instituciones científicas. Pero más allá de los logos y las subvenciones, lo que queda es esto: una ciudad que, por unos días, tiene la llave del universo. Y no es una metáfora. Schmidt y Mundell están aquí para recordarlo.