Chat Vícar
Chat de Vícar, Almería
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Sobre Vícar
Son las ocho de la tarde y Manuel se conecta desde Las Cabañuelas con un café a medio terminar en la mesa. Acaba de salir del invernadero y lo primero que hace, casi por inercia, es abrir la ventana del chat para ver quién anda por ahí. Entró por primera vez hace tres años buscando una recomendación para arreglar el goteo de su finca, y hoy es el que da la bienvenida a los nuevos que aparecen despistados. En esta pantalla se cruzan vecinos de La Gangosa, Puebla de Vícar y algún que otro emigrante que echa de menos el poniente almeriense y necesita leer un "¡qué pasa, compadre!" para sentirse un poco más cerca de su tierra.
Aquí se habla de lo que de verdad importa en el día a día, sin rodeos ni protocolos. Un usuario pregunta si alguien sabe a qué hora abre la oficina de Correos mañana, mientras otro debate con pasión si las mejores migas de sémola se sirven en el bar de la esquina o si es mejor subir a Vícar Pueblo para disfrutar de las vistas. Los temas agrícolas surgen solos: el precio del tomate, el viento que amenaza los plásticos o la última campaña de la cooperativa. El tono es llano, directo, a veces con esa guasa tan nuestra que a los de fuera les cuesta pillar a la primera, pero siempre con una mano dispuesta a echar un cable.
Lo que diferencia a esta sala de cualquier otra de la provincia es el orgullo por el "corazón del Poniente" y ese lenguaje tan propio que se cuela en cada línea. Un "ir de propio" o un "regomello" aparecen en la pantalla de forma natural, sin necesidad de diccionario para los habituales. Hay una tradición no escrita que se repite cada tarde: cuando el sol se esconde tras la sierra, la sala se llena de golpe y empieza el repaso a la jornada. Existe un pique sano con los canales vecinos de El Ejido o Roquetas, pero aquí se presume de tranquilidad, de tener la autovía a un paso y de conservar la esencia de pueblo humilde.
Para formar parte de esta charla diaria no necesitas rellenar formularios, dar tu correo ni inventar contraseñas complicadas. Basta con que elijas un apodo que te guste, entres desde tu móvil mientras descansas en el sofá o desde el ordenador de casa. ChatZona mantiene vivo el espíritu del IRC clásico en español, ese donde la gente se comunicaba cara a cara, de tú a tú, sin filtros de postureo. Es tan sencillo como escribir un saludo, preguntar qué tal va la tarde y esperar a que la pantalla se mueva. Lo raro sería que nadie te respondiera en los primeros dos minutos.