Chat Sanlúcar de Barrameda
Chat de Sanlúcar de Barrameda: la manzanilla, las carreras de caballos en la playa y Doñana.
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Sobre Chat Sanlúcar de Barrameda
Los jueves por la tarde, justo cuando el sol empieza a caer sobre el Guadalquivir, es cuando El Chato se conecta religiosamente. Lleva en el chat desde que esto era un puñado de píxeles y modems ruidosos. No es de Sanlúcar, pero su mujer sí, y la sala le sirve para sentir ese pulso gaditano que tanto le gusta. A veces solo lee, otras lanza una pregunta sobre qué tal están las coquinas en Bajo de Guía, y casi siempre, antes de desconectar, suelta alguna perla sobre el Betis que enciende la tertulia. Vuelve porque aquí se siente en casa, y el runrún del teclado es el sonido de su bar preferido.
Aquí la conversación salta de las regatas de Sanlúcar a la última de un concejal en menos de lo que tarda en beberse un vaso de manzanilla. Se discute si las carreras de caballos en la playa son un reclamo turístico o una tradición a proteger, con argumentos tan apasionados como los que se escuchan en cualquier taberna andaluza. Hay quien pregunta por trabajo en la zona, otro cuenta la receta de las papas aliñás de su abuela, y casi siempre aparece algún nostálgico recordando el antiguo chiringuito que ya no está. De política se habla, sí, y de fútbol, ¡claro! Pero siempre con ese puntito de humor y esa capacidad para reírse de uno mismo que tiene el gaditano. No te extrañe si alguien suelta una broma que solo entienden los que conocen el barrio de La Paz.
Lo que hace a esta sala única no es solo la pasión por Sanlúcar, es ese acento que se intuye en cada frase, esa forma de alargar las vocales y de soltar expresiones que solo se escuchan por la Bahía. Hay un pique sano y eterno entre los del "barrio alto" y los del "barrio bajo", o entre los que defienden la manzanilla de una bodega u otra. Los domingos por la tarde, después de la siesta, la sala se llena de comentarios sobre los partidos y de chistes locales que solo los habituales pillan al vuelo. Es como el mostrador de un bar que nunca cierra, donde las mismas caras de siempre charlan de lo divino y lo humano.
Entrar es tan sencillo como escribir un apodo y hacer clic. No hay registros, ni contraseñas que olvidar, ni nada que te frene. Funciona igual desde tu móvil que desde el ordenador. Aquí no te pedimos que rellenes un formulario, solo que te sumes a la charla. Desde el 2007, ChatZona ha sido el donde coincide la gente para miles de personas, y esta sala es un claro ejemplo de ello. Lo raro sería que nadie te respondiera en los primeros dos minutos.