Chat Rincón de la Victoria
Chat de Rincón de la Victoria (Málaga): las playas del Cantal, la Cueva del Tesoro y el primer cine de España.
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Sobre Chat Rincón de la Victoria
Los domingos la sala se llena de gente antes de que empiece el partido del Málaga, cuando Paco se conecta desde su terraza de la Cala del Moral con una cerveza fría en la mano. Entró por primera vez en 2009 buscando recomendaciones para cenar cerca de los acantilados y se quedó porque aquí la gente escribe como habla en la barra de un bar. Ahora es el que da la bienvenida a los nuevos que andan perdidos. Viene a desconectar del trabajo, a discutir de fútbol sin filtros políticamente correctos y a recordar con los de siempre las noches de verano en las playas del Cantal, cuando la vida parecía bastante más sencilla.
Aquí se pasa de la política nacional más bronca a debatir si el primer cine de España realmente se montó en el municipio o si eso es leyenda urbana de los abuelos. Las conversaciones fluyen rápido entre puyas futbolísticas, quejas por el precio del espeto en el paseo marítimo y nostalgia de quienes tuvieron que emigrar a Madrid o Barcelona. Si preguntas por una mudanza barata, tres habituales te darán el contacto de un conocido en cinco minutos. Hay un humor directo, muy de la costa, donde nadie se la coge con papel de fumar y las discusiones sobre el último pleno del ayuntamiento se zanjan con un chiste de barra.
El sello de identidad de este rincón es ese acento malagueño escrito que inunda la pantalla, mezclado con el deje de los madrileños que veranean aquí desde hace treinta años. Existe una rivalidad sana con los canales vecinos de la capital y una tradición no escrita: a partir de las once de la noche, la Cueva del Tesoro y sus misterios siempre salen a relucir si entra algún curioso. Los habituales imponen un ritmo donde el respeto se gana no dándose importancia. Quien entra exigiendo o con aires de grandeza dura dos minutos antes de que el sarcasmo local lo ponga en su sitio.
Para charlar un rato no necesitas rellenar formularios, recordar contraseñas engorrosas ni dar tu correo electrónico. Escribe un alias que te guste, entra desde el móvil mientras ves la televisión o desde el ordenador de casa y ya estás dentro de la red de ChatZona, activa desde 2007. La vieja escuela del IRC sigue viva en esta ventana donde se debate de todo y se habla sin rodeos. Lo raro sería que nadie te respondiera con un saludo de bienvenida en los primeros dos minutos.