Chat La Paz
Chat de La Paz, el gobierno de Bolivia y la ciudad más alta del mundo
Entra al Chat La Paz
Sin registro, sin descarga. Elige tu nick y empieza a chatear.
Sobre Chat La Paz
Son las tres de la madrugada y Luis, de La Paz, abre la ventana del chat con una taza de café que casi le derriba la pantalla. Su móvil vibra: “¿Alguien más está con la bruma del altiplano?” La pregunta es la misma que le había traído aquí cuando buscaba un lugar donde hablar de la política que lo tenía de cabeza tras el nuevo decreto de tierras. La respuesta, un murmullo de teclas y risas, lo hizo volver, porque ahí, entre un “¡Qué vaina!” y un “¡Ay, mi casa!” las dudas se convierten en relatos.
En esta sala no se habla de “cómo está el gobierno” en abstracto. Se debate si el nuevo impuesto a la importación de bebidas afecta más al “cocido” o a la “trucha” de los comerciantes, y otro usuario pregunta si el nuevo “gobierno de la mujer” es real o solo un chisme. Un grupo discute si la “paz” que promete el presidente es más que un nombre de ciudad, mientras un veterano de la zona recuerda cuando la policía cambiaba de uniforme y todos gritaban “¡Nos quieren quedar la “casa”!”. Entre risas, la gente comparte fotos del “silla de la plaza” y un meme sobre “el agua que no cae en el altiplano”.
Lo que no se encuentra en otra sala es esa mezcla de altitud y sarcasmo: el “pachamama” del chat que sube a las 04:30 y todos se despiertan para ver si la “paz” de la ciudad ha sido “interrumpida” por algún “pibe” que quiere un “pato” en la plaza. Hay una tradición de enviar “tapas” de chicha y una rivalidad amistosa con la sala de Santa Cruz que se hace cuando la temperatura sube a 30°C. Los usuarios usan “¡Qué vaina!” como saludo y “¡Pachamama, qué más, hermano!” como despedida. Cada vez que alguien publica un “foto de la vista del altiplano”, la sala se llena de comentarios con la frase “¡Ese pico está de la hora!”
Para entrar, abre ChatZona, escribe el nick que prefieras, sin registrar, y conéctate al canal #ChatLaPaz. No hace falta PC, un móvil basta. Los usuarios llegan con distintas formas de vida, pero todos comparten la misma curiosidad por la ciudad y el gobierno. Lo raro sería que nadie te respondiera en los primeros dos minutos.