Chat Annaba
Chat para usuarios de Annaba y el noreste argelino
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Sobre Chat Annaba
Son las nueve de la noche y Karim, desde su piso en el barrio de Sidi Amar, acaba de soltar un *"¿Alguien sabe dónde venden pan de maíz como el de antes?"* en la sala. No es su primera vez aquí: la descubrió hace tres años cuando buscaba ayuda para configurar el WiFi de su móvil y terminó quedándose por los debates sobre el Stade 20 Août. Hoy vuelve porque, dice, "en Facebook solo hay fotos de comida y en Twitter solo gritos". En menos de un minuto ya tiene tres respuestas: una broma sobre el pan de su abuela, un enlace a una panadería en El Bouni y un *"Karim, ¿sigues usando ese Nokia 3310?"* que le hace reír.
Aquí no se habla de "África" en abstracto. Se discute si el tranvía de Annaba llegó tarde por culpa del ayuntamiento o de los estudiantes que lo bloquean los viernes. Se comparte el número de un fontanero de Barral que no te timará con el precio del arreglo. Los domingos por la tarde, alguien —siempre alguien— pregunta por el partido del USM Annaba, aunque el equipo lleve años en segunda. Hay debates que se repiten como rituales: si el *cuscús de garbanzos* es mejor en el restaurante de la estación o en el de la plaza de los Mártires. Y cuando alguien menciona "el puente", todos saben que se refiere al de Sidi Amar, no a uno genérico. El tono oscila entre el humor ácido —*"Claro, como tú vives en Europa y no ves cómo está la cosa aquí"*— y la solidaridad repentina: *"Oye, ¿alguien tiene el contacto de un electricista que no cobre en euros?"*.
Lo que hace única a esta sala es el *acento de Annaba* traducido a texto. No es solo el uso de *"wallah"* o *"ya3ni"*, sino cómo se burlan de los de Skikda llamándolos *"los del pescado podrido"* o cómo celebran que alguien haya encontrado trabajo en Argel con un *"¡Por fin te vas de este pueblo de mierda!"* que suena a abrazo. Hay una tradición no escrita: los nuevos deben decir de qué barrio son en su primer mensaje, como si fuera un juramento. Y si mencionas que estudiaste en el liceo El Houria, prepárate para que te pregunten por el profesor de matemáticas que todos odiaban. Los jueves por la noche, la sala se llena de voces que vuelven: son los que emigraron a Francia o Canadá y entran para recordar *"cómo olía el pan recién hecho en la calle Didouche"*. Nadie lo dice, pero todos saben que aquí se viene a hablar de lo que no se habla en casa: los sueños que se quedaron en el puerto, los primos que se fueron sin despedirse, el miedo a que Annaba se convierta en otra ciudad fantasma.
Para entrar, basta con poner un apodo —aunque si te llamas *"Annaba2005"* alguien te preguntará si eras de los que fumaban detrás del instituto— y conectarte desde el móvil o el PC. ChatZona lleva desde 2007 funcionando con IRC real, sin registros ni complicaciones. No hay que descargar nada: solo elegir la sala y escribir. Lo raro sería que nadie te respondiera en los primeros dos minutos. Aquí siempre hay alguien despierto, aunque sea para decirte que te calles porque están viendo el partido.