El metaverso fue la gran promesa tecnológica de 2021-2022. Meta invirtió decenas de miles de millones de dólares en Horizon Worlds, su plataforma de mundos virtuales, y rebautizó la empresa para señalar el camino. El resultado inicial decepcionó: avatares con apariencia básica, pocos usuarios activos y dificultades para justificar el uso cotidiano de los cascos de realidad virtual.
Sin embargo, el concepto no ha desaparecido. La integración de inteligencia artificial generativa en los entornos virtuales está abriendo posibilidades que el metaverso original no tenía: avatares más expresivos, mundos generados proceduralmente y herramientas de creación accesibles para no programadores.
Qué sigue funcionando del metaverso
Los mundos virtuales tienen tracción real en algunos nichos: videojuegos como Roblox o Fortnite funcionan como espacios sociales donde millones de usuarios pasan tiempo juntos. Las plataformas de realidad virtual para formación profesional y simulación tienen adopción creciente en sectores como medicina, arquitectura y defensa.
El papel de los nuevos cascos
El Vision Pro de Apple y las últimas generaciones de Meta Quest han mejorado significativamente la resolución, el peso y la comodidad respecto a los primeros modelos. Aún son dispositivos caros y de uso limitado en el tiempo, pero el hardware avanza más rápido que el software y los casos de uso.
La pregunta de fondo
El gran debate no es si existirá un entorno virtual compartido, sino cuándo alcanzará una escala de uso cotidiano y qué forma tomará. La historia de internet sugiere que las plataformas que conectan personas de forma genuina acaban encontrando su público, aunque el camino sea más largo de lo que anuncian los comunicados de prensa.