Cuando Apple presentó el primer chip M1 en noviembre de 2020, la industria tecnológica recibió un aviso de que el diseño de chips propios podía superar a los procesadores de arquitectura x86 que habían dominado los ordenadores personales durante décadas. Los chips de la serie M han redefinido qué significa «rendimiento por vatio» en los portátiles profesionales.

Qué es el diseño Apple Silicon

Apple Silicon es el nombre genérico para los chips diseñados internamente por Apple basados en arquitectura ARM, la misma que se usa en los procesadores de smartphones. La ventaja clave es la integración: CPU, GPU, memoria y Neural Engine comparten el mismo sustrato de silicio, eliminando la latencia y el consumo energético de mover datos entre chips separados.

La evolución de la serie M

De la M1 a las generaciones posteriores, Apple ha iterado incrementalmente: más núcleos de CPU y GPU, mayor velocidad del Neural Engine para tareas de inteligencia artificial, y versiones Max y Ultra para usuarios profesionales que necesitan el máximo rendimiento en edición de video, diseño 3D o desarrollo de software. Cada generación ha mejorado significativamente el rendimiento en tareas de IA local.

El impacto en la autonomía

La eficiencia energética de Apple Silicon ha permitido que los MacBook Pro superen con comodidad las 10-15 horas de autonomía en uso real, algo que los portátiles Windows de prestaciones similares no consiguen. Esta autonomía ha sido el argumento más práctico para los usuarios que trabajan fuera de la oficina.

La competencia responde

Intel y AMD han respondido con nuevas generaciones de procesadores que reducen la brecha en eficiencia energética. Qualcomm ha lanzado chips ARM para Windows con prestaciones competitivas. La batalla por el portátil eficiente está lejos de resolverse.