La gastronomía mexicana ha experimentado un crecimiento notable en la restauración española en los últimos años. Lo que empezó como una propuesta marginal en las grandes ciudades —asociada a tex-mex de calidad discutible— ha evolucionado hacia una oferta de cocina mexicana auténtica que rivaliza con las tradiciones gastronómicas más asentadas en España.

El auge de los restaurantes mexicanos

En Madrid y Barcelona, el número de restaurantes mexicanos de calidad ha aumentado significativamente en la última década. La llegada de cocineros mexicanos formados en la escena culinaria de Ciudad de México —una de las más vibrantes del mundo— ha elevado el nivel de la oferta. Los tacos de guisado, los tlayudas oaxaqueños, el mole y las aguas frescas han dejado de ser rareza para convertirse en opciones habituales en los barrios con mayor diversidad gastronómica.

La cocina mexicana, Patrimonio de la Humanidad

La UNESCO reconoció la cocina tradicional mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010, el primer sistema culinario del mundo en recibir este reconocimiento. Esta distinción ha contribuido a elevar el interés internacional por una gastronomía de enorme complejidad, con ingredientes como el chile, el maíz, el chocolate, la vainilla y el aguacate como pilares.

El guacamole y el aguacate, fenómeno de consumo masivo

El aguacate —ingrediente central del guacamole— ha pasado de ser un producto exótico en España a estar presente en casi todos los supermercados y en las cartas de muchos restaurantes. España es además uno de los principales productores europeos de aguacate, con Málaga y Granada como zonas de cultivo en expansión. El debate sobre la huella hídrica del aguacate ha añadido una dimensión de sostenibilidad al fenómeno.

La competencia con la cocina italiana

La gastronomía italiana —pizza, pasta, risotto— sigue siendo una de las más presentes en la restauración española y con mayor penetración en los hogares. Ambas cocinas tienen en común el uso de ingredientes de calidad y la importancia de la tradición familiar en la transmisión de recetas. La convivencia de ambas en la restauración española refleja una apertura hacia la diversidad gastronómica que ha caracterizado las últimas décadas.