¿Quién no ha oído hablar del Tour de Francia? Desde 1903, con solo un par de paréntesis durante las dos guerras mundiales, esta carrera ciclista por etapas se ha convertido en todo un referente deportivo. Cada julio, durante tres semanas, Francia se para para ver pasar el pelotón de ciclistas.

El formato del Tour

El Tour se disputa en 21 etapas a lo largo de tres semanas, con dos días de descanso. El recorrido varía cada año, pero siempre incluye llegadas en alto en los Alpes y los Pirineos, y termina en los Campos Elíseos de París con una etapa ceremonial. La distancia total ronda los 3.500 kilómetros.

Los jerseys de colores: un símbolo de distinción

El maillot amarillo es para el líder de la clasificación general. El maillot verde premia al mejor velocista. El maillot de lunares rojas distingue al mejor escalador, o rey de la montaña. Y el maillot blanco es para el mejor joven, aquel que tenga menos de 25 años.

Los puertos más míticos: un desafío para los ciclistas

El Alpe d'Huez es conocido por sus 21 curvas, cada una nombrada por un ganador histórico. El Col du Tourmalet, en los Pirineos franceses, es el puerto más escalado en la historia del Tour. Y el Mont Ventoux, en Provenza, es temido por su pendiente y su paisaje lunar.

Los grandes ganadores: leyendas del Tour

Miguel Induráin se llevó cinco Tours consecutivos (1991-1995). Lance Armstrong también ganó siete, aunque luego fue despojado de todos por dopaje. El belga Eddy Merckx ganó cinco con una dominancia aplastante. Y en la era actual, Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard son los rivales que nos han regalado duelos épicos en los últimos años.