Cada 7 de julio, el chupinazo del Ayuntamiento de Pamplona marca el inicio de las fiestas de San Fermín. Durante nueve días, la capital navarra se convierte en un escenario de música, peñas, gigantes y cabezudos, y el famoso encierro que, desde que Ernest Hemingway lo inmortalizó en "Fiesta" (1926), atrae a más de un millón de visitantes de todo el mundo.

El origen de los Sanfermines

Las fiestas tienen su origen en el siglo XVI, cuando se combinaron tres celebraciones distintas: las ferias comerciales de octubre, las fiestas religiosas en honor a San Fermín (el primer obispo de Pamplona, mártir del siglo III) y las corridas de toros. Con el tiempo, las tres se fusionaron y se adelantaron a julio para aprovechar el mejor tiempo.

El encierro: 825 metros de adrenalina

El encierro recorre 825 metros desde los corrales de Santo Domingo hasta la plaza de toros. Los toros y los corredores comparten el recorrido durante unos dos o tres minutos. Desde 1910, se han registrado 16 muertes y cientos de heridos. La media anual de heridos graves es de unos 12-15.

Para correr, no hay restricciones formales de inscripción, aunque las autoridades piden experiencia previa y prohíben el acceso a quienes vayan bajo los efectos del alcohol.

El debate ético

Los movimientos animalistas han protagonizado protestas cada vez más multitudinarias en Pamplona durante los últimos años. Para los defensores de la tradición, el encierro y las corridas forman parte del patrimonio cultural de la ciudad. Para los críticos, suponen sufrimiento innecesario de los animales. El debate está lejos de resolverse.