Cuando Antoni Gaudí tomó el control del proyecto en 1883, la Sagrada Família era apenas una cripta. Ciento cuarenta años después, el templo más visitado de España sigue creciendo hacia el cielo, guiado por los planos digitales reconstruidos a partir de las maquetas de Gaudí destruidas durante la Guerra Civil.

Una construcción sin precedentes

La Sagrada Família no es una catedral convencional: es una basílica expiatori, construida íntegramente con donaciones privadas y las entradas de los visitantes, sin un solo euro de financiación pública. Este modelo, único en el mundo, explica por qué el ritmo de construcción ha variado tanto a lo largo de los siglos.

Gaudí trabajó en el proyecto durante 43 años y donó sus honorarios de los últimos años de vida para acelerar las obras. Murió atropellado por un tranvía en 1926. En ese momento, solo estaba terminado el ábside y una de las torres de la fachada del Nacimiento.

La arquitectura de Gaudí: naturaleza hecha piedra

Gaudí basó toda su arquitectura en las formas de la naturaleza: columnas que imitan árboles, ventanales que recuerdan a hojas, bóvedas que parecen bosques de luz. El interior del templo, abierto al público en 2010, es una experiencia visual extraordinaria gracias a los vitrales de colores que filtran la luz de manera diferente según la hora del día.

¿Cuándo se terminará?

Las obras están en su recta final. La torre de Jesucristo, la más alta con 172 metros, fue completada en 2021. El proyecto oficial prevé la finalización completa del templo antes de 2033, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí.

Cómo visitar la Sagrada Família

La entrada general cuesta entre 26 y 40 euros según los servicios incluidos (torres, audioguía). Es imprescindible reservar online con mucha antelación: el templo recibe más de 4,5 millones de visitantes al año y las entradas se agotan semanas antes en temporada alta.