El 15 de marzo, un pasajero de taxi fue baleado desde otro vehículo en Pudahuel y trasladado a Renca, donde falleció por sus lesiones. La Policía de la Región Metropolitana confirmó el homicidio. Según biobiochile.cl, el hombre buscaba ayuda en una estación de servicio cuando ocurrió el disparo.

Un repartidor venezolano, Wilber Garcés, fue herido por un agente del ICE en Texas el 12 de enero. El agente disparó a Garcés durante una detención, según BBC y Yahoo. Garcés fue trasladado a un hospital y permanece con la bala dentro del cuerpo, según declaraciones de su abogado. Algo que importa.

Los dos hechos reflejan la persistente violencia armada que afecta a Latinoamérica. En Chile, la tasa de homicidios por disparo sigue alta, mientras que en EE. UU. La violencia contra migrantes venezolanos ha aumentado según informes de organizaciones de derechos humanos.

Las autoridades chilenas han reforzado la patrulla en zonas vulnerables. En Texas, el ICE ha anunciado una revisión de sus procedimientos de detención. Ambas entidades subrayan la necesidad de políticas de seguridad más efectivas.

Los incidentes destacan la urgencia de abordar la violencia armada en Latinoamérica y la protección de migrantes. La coordinación internacional y la aplicación de leyes de control de armas son claves para reducir estos hechos.