Una manada de turistas se agolpa bajo la sombra de una torre que aún no toca el cielo; el eco de los martillos y el murmullo de los visitantes forman la banda sonora de una basílica que lleva más de 140 años en obra. La Sagrada Família, emblema de Barcelona, sigue atrayendo a millones mientras su silueta se va afinando día a día.

El proyecto de Gaudí

Anton Gaudí tomó las riendas del templo en 1883, apenas un año después de que se iniciara la construcción, y lo transformó en su obra cumbre. Desde aquel momento trabajó sin descanso hasta su trágica muerte en 1926, cuando un tranvía lo arrolló en la calle. En aquel instante sólo la cripta y parte de la fachada del Nacimiento estaban terminadas. Gaudí dejó maquetas y planos, pero la Guerra Civil devoró gran parte de esa documentación, lo que obligó a los sucesores a reconstruir el proyecto a base de conjeturas y fragmentos.

Las tres fachadas

El templo se abre con tres caras que narran distintas etapas de la vida de Jesús. La fachada del Nacimiento, la única que Gaudí pudo supervisar en vida, estalla en una profusión escultórica que celebra la llegada del niño a la tierra. La fachada de la Pasión, más sobria y angular, refleja la crudeza de la crucifixión. Por último, la fachada de la Gloria, aún en proceso, se perfila como la gran entrada monumental que coronará la basílica una vez concluida.

Las torres

El plano original contempla dieciocho torres de distintas alturas, símbolos de Jesús, la Virgen, los cuatro evangelistas y los doce apóstoles. La más alta, la torre de Jesucristo, alcanzará los 172,5 metros, superando a la catedral de Ulm y ostentando el título del edificio religioso más alto del planeta. Cada torre, con su propio estilo, se erige como un punto de referencia visual que domina el horizonte barcelonés.

El avance de las obras

El impulso económico proviene, en buena medida, de la masiva afluencia de visitantes: más de cuatro millones de personas cruzan sus puertas anualmente, y sus entradas financian la continuidad del proyecto. Las donaciones y la venta de recuerdos completan el puzzle financiero. En los últimos años, la incorporación de diseño asistido por ordenador y fabricación digital ha acelerado la obra, reduciendo tiempos que antes parecían eternos. La Junta Constructora avanza a paso firme, aunque la fecha exacta de finalización sigue sujeta a la disponibilidad de fondos y a decisiones técnicas. En mi criterio, la Sagrada Família es la única construcción donde la eternidad se mide en metros y en ladrillos, y cada día la vemos más cerca de su culminación.