El tren de hidrógeno es una de las soluciones que la industria ferroviaria está desarrollando para descarbonizar las líneas no electrificadas. A diferencia de los trenes eléctricos convencionales que dependen de catenaria, los trenes de pila de combustible de hidrógeno generan electricidad a bordo combinando hidrógeno con oxígeno del aire, con agua como único residuo.

El Alstom Coradia iLint, pionero en Europa

El Alstom Coradia iLint fue el primer tren de pasajeros con pila de hidrógeno certificado para uso comercial en el mundo. Alemania fue pionera en su operación, con los primeros servicios regulares en Baja Sajonia desde 2018. Desde entonces, varios países europeos han comenzado pruebas o licitaciones para incorporar este tipo de tecnología, con el objetivo de sustituir los trenes diésel en líneas sin electrificar.

La situación en España

España tiene una extensa red de líneas ferroviarias sin electrificar, especialmente en el norte del país (Asturias, Cantabria, Galicia) y en tramos secundarios de otras regiones. Renfe y Adif han manifestado interés en la tecnología de hidrógeno para estas líneas como alternativa al diésel, en línea con los objetivos de descarbonización del Plan de Transporte Ferroviario y los fondos Next Generation EU. Sin embargo, la electrificación convencional sigue siendo la solución preferida donde es técnica y económicamente viable.

Los retos del hidrógeno en el ferroviario

La adopción del hidrógeno en el transporte ferroviario tiene dos desafíos principales: el coste de producción del hidrógeno verde (producido con energías renovables) y la infraestructura de repostaje. El hidrógeno verde es aún significativamente más caro que el diésel, aunque los costes caen con escala. España cuenta con condiciones favorables para producir hidrógeno verde gracias a su abundante recurso solar y eólico.

El contexto europeo

La UE ha establecido objetivos ambiciosos de hidrógeno verde en su estrategia de descarbonización del transporte. El programa Shift2Rail y su sucesor Europe Rail financian proyectos de investigación en tecnologías ferroviarias de bajas emisiones, incluyendo hidrógeno y baterías. Francia, Italia y el Reino Unido también tienen proyectos en marcha de trenes de hidrógeno o propulsión alternativa.