El Mediterráneo es una de las regiones del planeta que más acusa el cambio climático. Los episodios de calor extremo —olas de calor que superan los 40°C durante varios días seguidos— son cada vez más frecuentes e intensos en la Península Ibérica, el sur de Francia, Italia y Grecia.
Por qué el Mediterráneo es especialmente vulnerable
La cuenca mediterránea se calienta un 20% más rápido que la media global, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Las razones son la combinación de una masa de agua cálida, terreno montañoso que canaliza el calor y la presencia de altas presiones subtropicales que bloquean los frentes de aire fresco durante semanas.
El impacto en la salud
Las olas de calor son la catástrofe natural que más muertes directas causa en Europa. Las personas mayores, los niños, quienes trabajan al aire libre y quienes no tienen acceso a climatización son los grupos más vulnerables. Los sistemas sanitarios de las regiones mediterráneas activan planes de contingencia —distribución de agua, apertura de espacios climatizados, alertas por SMS— cada vez con mayor frecuencia.
Lo que dicen los científicos
Los climatólogos advierten que episodios de calor extremo que antes ocurrían estadísticamente cada 50 años ahora pueden repetirse cada 5-10 años en un escenario de calentamiento de 1,5°C. Si el calentamiento alcanza los 2°C, la frecuencia aumenta drásticamente. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es la única forma de frenar esta tendencia.
Cómo protegerse en verano
Beber agua antes de tener sed, evitar el sol entre las 12 y las 17 horas, usar ropa clara y holgada, y prestar especial atención a los mayores que viven solos son las medidas más efectivas. En las ciudades, las islas de calor urbanas (temperatura varios grados superior al entorno rural) añaden riesgo adicional en los barrios con menos zonas verdes.