El Mar Mediterráneo es uno de los mares que más rápido se está calentando en el mundo. Las temperaturas superficiales del agua han aumentado de forma sostenida en las últimas décadas, con consecuencias que afectan al clima, a los ecosistemas marinos y a la economía de los países costeros.
El calentamiento en cifras
Según datos del Copernicus Climate Change Service (C3S) y del Instituto Español de Oceanografía, la temperatura superficial del Mediterráneo ha aumentado entre 1 y 1,5°C de media desde mediados del siglo XX. Los veranos recientes han registrado temperaturas superficiales históricamente elevadas, especialmente en el Mediterráneo occidental.
Las consecuencias ecológicas
El calentamiento favorece la proliferación de medusas, que encuentran condiciones más favorables para reproducirse. También afecta a los corales mediterráneos, que sufren episodios de blanqueamiento cuando la temperatura supera sus umbrales de tolerancia. La distribución de peces cambia: algunas especies tropicales como el pez globo y el pez espada del Atlántico amplían su rango mientras que especies tradicionales se desplazan hacia aguas más frías.
Las DANAs y los episodios extremos
Las altas temperaturas del mar son un factor que amplifica la intensidad de las depresiones aisladas en niveles altos (DANAs) que afectan al levante español en otoño. Un Mediterráneo más cálido aporta más vapor de agua a la atmósfera y puede intensificar estos episodios de lluvia torrencial.
La pesca
La pesquería mediterránea ya sufre las consecuencias: la anchoa del Cantábrico ha modificado su distribución, y el stock de varias especies comerciales se ha reducido. Los pescadores del Mediterráneo señalan cambios en los caladeros y en las temporadas de pesca que no encajan con los patrones históricos.