Marruecos inauguró en 2018 la primera línea de tren de alta velocidad de África, que une Tánger con Casablanca en 2 horas y 10 minutos. La infraestructura, construida con tecnología francesa TGV y financiación parcial de varios organismos internacionales, convirtió al país en pionero continental en este tipo de transporte.
El éxito de la línea Tánger-Casablanca ha impulsado planes de ampliación de la red ferroviaria marroquí. El organismo ferroviario ONCF trabaja en proyectos para extender conexiones de alta velocidad a otras ciudades del país, aunque los plazos y la financiación de estas extensiones siguen siendo objeto de negociación.
El impacto turístico y económico
La alta velocidad ha facilitado la movilidad interna en Marruecos, reduciendo tiempos de desplazamiento entre las principales ciudades económicas y turísticas del norte. Para los visitantes procedentes de España, que representan una parte significativa del turismo en Marruecos, la mejora de las conexiones aéreas y terrestres ha simplificado la logística de los viajes combinados.
El modelo de financiación
La construcción de infraestructuras ferroviarias de alta velocidad requiere inversiones muy elevadas. Marruecos ha combinado préstamos de bancos multilaterales de desarrollo, financiación bilateral con Francia y fondos propios para sus proyectos ferroviarios, un modelo que otros países africanos observan con interés como referencia.
El ferrocarril en el norte de África
Más allá de Marruecos, varios países del norte de África tienen proyectos de modernización ferroviaria en distintas fases. La conectividad ferroviaria es vista como un elemento clave para el desarrollo económico regional y la reducción de la dependencia del transporte por carretera.